La Dra. Isabel

Perdona a tus suegros, no los vas a cambiar

Hola, doctora Isabel:

Nunca he sido del agrado de la familia de mi esposo, pero he sobrellevado las cosas y creo que ellos también. Cuando lo conocí él era divorciado y tenía una hija; yo lo acepté. Vinimos a Estados Unidos y ella se quedó en México con su mamá, pero durante estos años la niña siempre vino a visitarnos y siempre se le depositaba pensión a la mamá de la niña cada mes.

Hace dos años, la niña vino a vivir con nosotros porque la mamá no tenía una relación estable. Ellaextrañaba mucho a su mamá y lloraba todas las noches. Los psicólogos de la escuela se comunicaban mucho con mi esposo y le preguntabandónde estaba su mamá porque la niña sufría.

Todo esto agravado por una calumnia que levantaron contra mí y de la que mi esposo siempre estuvo consciente y sabía que yo actué limpiamente.

A la niña de mi esposo empezó a desear regresar con su mamá. Mi esposo y yo pensamos que era buena idea que ella regresara a México. Pasado un tiempo, mi suegra dijo que ella piensa que la mandamos a México porque ya no la queríamos acá y que nos estorbaba. No sé cómo manejar esta situación ni con la hija de mi esposo ni con mis suegros.

Ellos no me quieren, pero le dijeron a mi esposo que venían para acá porque hay cosas pendientes que arreglar. Y mi esposo y yo no sabemos qué hacer. Me siento muy herida, siempre me echan la culpa de todo. ¿Qué puedo hacer? Ayúdeme, por favor.

Hola, amiga:

Tengo claro estos puntos: No eres del agrado de tus suegros. Tu esposo tuvo una hija con su anterior esposa. La conociste cuando la niña tenía dos años. Tú y tu esposo vinieron para Estados Unidos y la niña se quedó con su madre. El padre siempre la traía dos veces al año. Tu esposo siempre le pasó una pensión a la niña, que vino a vivir con ustedes, porque su madre no tenía relaciones estables. La niña lloraba por su madre todas la noches. Cuando cumplió 15 años, ella quiso regresar con su madre.

No continúo, pero lo que sí te puedo recomendar es lo siguiente. Levanta la cabeza, el corazón y llénate de paciencia. No tienes por qué sentirte mal. Si tus suegros vienen y quieren ver a los niños, tú y tu esposo los llevan a ver a sus abuelos. Es obvio que hasta ahora no los has podido convencer de que eres buena madre, que has ayudado a la hija de tu esposo. Perdónalos, no los vas a cambiar. Tu comportamiento con ellos debe ser cordial, y le dices a tu esposo que la visita a sus padres no es por ellos sino por él y los niños, ya que ellos ya formarán su propia opinión de sus abuelos y de su media hermana. Hay cosas que puedes cambiar y hay otras que no. Sigue manteniendo una relación amable y cordial con la joven. Ella también formará su opinión de ti. Cuando uno actúa con compasión y comprensión, la verdad tarde o temprano sale a relucir. Ama a tu esposo y a tus hijos, esa es tu obligación para poder ser feliz.

Buena suerte.

Doctora Isabel.

La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net

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