La Dra. Isabel

¿Qué hacer con una adolescente que piensa que es rechazada porque huele a sudor?

Mi hija no quiere subir más al autobús escolar, porque dice que huele a sudor y que siente que la rechazan.
Mi hija no quiere subir más al autobús escolar, porque dice que huele a sudor y que siente que la rechazan. NYT

Hola, doctora Isabel:

Mi nombre es Carmen, tengo una hija de 18 años. Después de que empezó a ir al colegio, ella comenzó con un problema, diría que cuando iba a terminar el primer semestre. Como ella iba al colegio en Santa Mónica en autobús y estaba en la escuela desde las 10 a.m. hasta las 2 p.m. Tenía que permanecer en el autobús alrededor de hora y media porque está lejos de la casa. Al poco tiempo empezó a venir de la última parada del bus caminando, porque decía que olía a sudor. Y que algunas personas se tapaban la nariz cuando ella se subía en el autobús.

Ella pensaba que se las tapaban porque ella olía mal y ya no quiso ir a la escuela. Tampoco quiere que nadie se le acerque ni le den abrazos, porque eso le da ansiedad, y también si está junto a mucha gente. Desde noviembre del año pasado y hasta ahora, no quiere salir a ninguna parte. Solo quiere estar en la casa. Le he dicho que voy a llamar a un psicólogo para que venga a la casa a hablar con ella y me dice que se va a esconder en el baño y no sé qué hacer para ayudarla. Doctora, ayúdeme, qué me aconseja, gracias.

Querida madre:

Veamos esto desde dos puntos de vista. Desde el punto de vista fisiológico y desde el emocional. El olor a sudor fuerte es conocido como bromhidrosis. Se puede presentar a partir de los 15 años, edad en la que comienzan a funcionar las glándulas apocrinas (sudoríparas, localizadas en las axilas, el pubis y los genitales) y no desaparece nunca, aunque en las mujeres suele disminuir después de la menopausia.

Ese olor puede ser provocado, a su vez, por causas metabólicas como la diabetes, enfermedades de tiroides, alteraciones en las glándulas suprarrenales, entre otras causas. A veces puede ser causado por el efecto de fármacos, como, por ejemplo, algunos antidepresivos, de acuerdo con el criterio de los dermatólogos. La alimentación puede jugar un papel importante en la intensificación de los olores, por ejemplo, el consumo de cebolla y ajo, en exceso. Alejarse del consumo de tabaco y alcohol también ayuda.

Para ayudarla, sugiérele la depilación de los vellos pues estos contribuyen a tener más sudor. Que use jabones que contengan germicidas para eliminar las bacterias de la piel, y que use antibióticos tópicos en lugar de cremas hidratantes. También el uso de antitranspirantes potentes que contengan cloruro de aluminio al 20 por ciento ayudará. Si el caso es una sudoración profusa, en casos extremos, los dermatólogos recomiendan un tratamiento con toxinas botulínicas o botox para detener la producción de sudor. Si hay causas físicas, recordemos que esto es una cuestión de salud, no solo de higiene.

Ahora veamos las causas emocionales. Muchas veces la sudoración está directamente relacionada con un problema emotivo, y tu hija presenta varios de ellos, tiende a tener ansiedad, ¿verdad? Aunque a ella le comenzó en la adolescencia, de acuerdo con tu relato. El líquido corporal representa simbólicamente a nuestro cuerpo emocional. Por ejemplo, la persona que no transpira lo suficiente es aquella que siente emociones fuertes, pero las reprime por miedo de herir a los demás.

La que transpira demasiado es aquella que, después de haber reprimido mucho sus emociones, llega a un punto de saturación emocional y no puede reprimirlas más. Por medio de las saturaciones abundantes, su cuerpo le dice que se exprese. Si ese sudor viene acompañado de mal olor, la persona tiene pensamientos de ira hacia sí misma, está resentida contra sí misma, por todas las emociones negativas que ha acumulado.

Mi pregunta es la siguiente: Vives con tu hija, ¿ella huele mal? Debes explicarle que esto puede ser una condición física, y que la vas a llevar a un dermatólogo. Háblale también de cómo se siente, si tiene pensamientos negativos, etcétera. Mi impresión de tu hija es que aquí hay una combinación de lo fisiológico y lo emocional. Empecemos por lo fisiológico y poco a poco, vayamos a lo emocional. Que aprenda a expresar sus emociones, pero no la juzgues.

Doctora Isabel.

La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net

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