La Dra. Isabel

Para controlar el estrés extremo debes identificar lo que te lleva a la frustración

Hola, doctora Isabel:

Siempre se habla del estrés. ¿Qué es? ¿Cómo controlarlo? Yo sé que hay veces en que me siento frustrada. Los niños llegan de la escuela pidiendo comida; yo llego del trabajo, con 40 preocupaciones, no falla que el teléfono suene y lo que puse a cocinar se esté quemando, se me olvidó bajar la llama.

¿Qué se puede hacer? Mi temor es que un día me dé un “patatús” o reviente cuando mi esposo me diga ¿por qué estas nerviosa? ¡Explíqueme y ayúdeme!

Querida amiga:

Por lo general, cuando hablamos del estrés, nos referimos a nuestra reacción a una situación difícil, a esa sensación de agobio cuando hay tanto que hacer en muy poco tiempo.

Aunque todos tenemos el mismo tiempo cada día, 24 horas, hay que organizarse. No solo es la casa, también el trabajo, la familia y, al sentir esas presiones, surge en nosotros una desesperación de no poder hacer debidamente todas las tareas. El estrés existe desde el tiempo prehistórico. Era y es hasta necesario.

En estos tiempos, llamamos estrés a la reacción corporal ante algo que la provoca: los músculos se ponen tensos, la respiración se acelera, el corazón late con más rapidez y la mente empieza a buscar opciones a toda prisa. También, están las reacciones a combatir o huir. En una situación en que tu vida peligra o peleas o escapas.

Pero existe una tercera posibilidad, aparte de combatir o huir, la de quedarse paralizado. Eso lo vemos hasta en el reino animal, como la conocida zarigüeya (possum) que para que no la maten, se queda quieta ante un animal y se hace la muerta. Puedo compararlo también con las mujeres abusadas, a quienes les indico lo que tienen que hacer, pero se mantienen en esas relaciones porque hay estados de estrés y ansiedad que paralizan.

Para controlar el estrés extremo debes identificar aquello que te lleva a la frustración. Si las tardes son complicadas, no se te ocurra ir al mercado antes de ir a casa. Planifica. Hay ciertas horas en la familia que pueden ser frustrantes, debes identificarlas y hablar con todos, que cada uno diga lo que siente y establezcan un horario en el que todos colaboren con alguna tarea y tú puedas organizarte mejor. Hablar por teléfono puede esperar hasta que hayas hecho todas tus cosas.

Las causas del estrés son muy variadas y, a mi entender, estas son las principales:

1. Perfeccionismo. Es esa necesidad de que todo sea perfecto. No darnos alternativas, el querer tener todo bajo control y pensar que si no es así, no funciona nuestra vida. El deseo de no cometer nunca un error frente a otros, bajo ninguna circunstancia. También el querer hacer todo rápido.

2. Miremos el ritmo de nuestra vida, vivimos en el mundo de lo inmediato. Hasta cuando nos vamos de vacaciones, todo lo queremos hacer rápido y llegamos más cansados que cuando nos fuimos.

3. Tener expectativas que no son reales. Yo creo que las expectativas irreales son la causa número uno de la mayor parte de los problemas que tenemos.

4. La incomodidad y lo desconocido. Lo que sucede cuando hay que hacer algo que no nos gusta o nos parece que no nos gusta, lo dejamos para el final y entonces sentimos estrés.

Haz una lista del día y la hora en que te sientes estresada, la situación que te lo causa, la persona que lo provoca y el pensamiento que tienes en tu mente. Después, te preguntas qué podrías hacer para aliviarlo. Esto lo haces con todas las facetas de tu vida, la personal, la profesional, la social; y, de esa forma, tomarás conciencia de que puedes manejar tu vida de manera más efectiva.

Doctora Isabel.

La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net

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