María Antonieta Collins

Aeropuerto de Miami: como digo una cosa, digo otra

El sitio está siendo remodelado.
El sitio está siendo remodelado. MA Collins

Solo de ver que el vuelo internacional –en el que venía de regreso de una asignación– enfilaba a la muy fea terminal E para la llegada, me enrojecí de vergüenza por lo que pensaría el pasaje que invariablemente viene hablando de lo mismo: de la belleza de nuestro adorado Miami y de lo deprimente de la llegada.

Esta vez no fue excepción en los comentarios. Me había pasado lo mismo hace unos meses en un vuelo desde Israel y en otro desde España; tanto, que tomé fotos y en una columna aquí se los conté, porque aquello “daba pena”.

El problema de aquella terminal era que había quedado como “un mal sándwich”, aprisionada entre la terminal de American Airlines, moderna y funcional, y la parte del aeropuerto que es aún más moderna y de aspecto europeo. En fin, que aquellos techos sucios, “llenos de churre” decía cubanamente una pasajera, las paredes descascaradas, los espacios sucios y abandonados, con escombros y restos de construcción, por todas partes en aquella área a todas luces abandonadas eran la bienvenida al Great Miami.

La fealdad del sitio hacía a los miamenses bajar la cabeza avergonzados, mientras caminábamos hacia inmigración, y los pasillos que siguen, hasta desembocar en las oficinas donde se pasa el control; pero, de pronto, tanto Jorge Álvarez –el camarógrafo con el que viajo con frecuencia–, como yo quedamos boquiabiertos: ¡El sitio está siendo remodelado!

“Por lo menos –dijo Jorge– la suciedad y los escombros ya no están. Poco después comenzamos a notar el cambio: los paneles de los techos que antes faltaban dando un aspecto de abandono y peor aún, porque se veían alambres colgando por todas partes, habían sido reemplazados. Ahora sí hay un cielo raso cubierto”.

No eran los únicos cambios, conforme avanzábamos, albañiles en plena labor pintaban las paredes. La zona del tren también está siendo reacondicionada.

Nos quedamos boquiabiertos, porque fueron por lo menos cinco años del deplorable aspecto de esa terminal. Comencé a tomar fotos para mostrar el cambio por una razón ética. Cuando una se queja de algo y el error es enmendado, hay que hacer notar también el acierto; en especial, porque la terminal aérea de nuestra ciudad es lo primero que ve el visitante.

Las aerolíneas en las salas de espera de la terminal E no tienen por qué ser “los patitos feos” de la casa bonita que tienen todos los demás. ¿Acaso los pasajeros que llegan y salen por ese lugar son menos que los otros? Aún no puedo hablar de las salas de espera –muy deprimentes– de la E. En ellas, aunque de allí salen los vuelos de Iberia y British que siempre van repletos, no hay donde comprar comida (los comercios están cerrados porque se fueron y dan un terrible aspecto de abandono). Remodelar esa área debería ser prioridad también.

Pero, esos son “otros veinte pesos”. Lo real es que hay que evitar la mala propaganda que corre de boca en boca por quienes se sienten afectados por algo que “vieron con sus propios ojos” como decía una sorprendida visitante cuando vio cosas tan feas a su llegada. Así que, parafraseando a Doña Florinda, personaje del Chavo, al ver las remodelaciones, repito: “como digo una cosa, digo otra”. Y que no se detengan, para que la entrada a casa sea bella y limpia.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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