María Antonieta Collins

Moderna pesadilla: aparcar en reversa

No me queda más que tomar fotos y más fotos de cuanto estacionamiento veo a mi paso y hallo muchos autos aparcados así.
No me queda más que tomar fotos y más fotos de cuanto estacionamiento veo a mi paso y hallo muchos autos aparcados así. el Nuevo Herald

Una amiga y yo habíamos ido a un almuerzo y las cosas marcharon bien, hasta el justo momento de regresar a su auto estacionado correctamente en un sitio utilizado para eso. Resulta que ella es purista de las reglas: maneja cuidadosamente y al estacionarse escoge siempre el mejor lugar para su vehículo.

“No hay cosa peor para un dueño de automóvil –me explicaba– que la triste sorpresa de llegar y ver que el suyo tiene rasguños o abolladuras producidos por las puertas de los vehículos aparcados al lado en sentido contrario, ya que los despreocupados dueños entran en sus autos abriendo las portezuelas sin cuidado, mientras estas golpean las del del vecino, dañándolo”.

Estoy de acuerdo con ella, y mucho me enoja cuando veo cuán común es. “Esa es la razón por la que siempre calculo –explica– el ancho de los autos vecinos y, si estos representan un peligro para el mío, busco un sitio que sea mejor aunque esté más lejos, sobre todo, porque me voy a ahorrar no solo dinero, sino un disgusto”.

En esa disertación estábamos cuando llegamos a su auto después de la comida y ¡oh sorpresa! El auto de al lado había dañado la portezuela del suyo, tal y como ella tanto temía. Enseguida ella localiza el problema.

“Mira, me dice señalando a un conductor que aparcó al lado. Lo hace en reversa, de manera que nadie dañe el suyo, y no le importa lo que haga contra los demás aparcándose de esa forma”.

¿No ha notado esto? De esos egoístas choferes no nos salvamos, porque es una moda que entró en auge.

“Son los jóvenes especialmente los que tienen esa filosofía: “Comiendo mis dientes, ¿qué me importan mis parientes?; así que aquí me estaciono, y al que no le guste, a ver en dónde se queja”.

Lo hacen a diestra y siniestra por una simple razón: no hay leyes locales ni nacionales que lo prohíban. Y tienen razón quienes culpan a los conductores jóvenes porque ellos son quienes utilizan cada día más esta forma de aparcar.

“No se vale que hagan eso –me dice llorando de rabia la empleada de un supermercado donde compro a menudo–. Vine a este país hace cinco años. Con mil sacrificios pude ahorrar para adquirir en un lease mi primer auto. Eso quiere decir que debo devolverlo sin rasguños. Si hay desperfectos, hay que pagar la reparación, tal y como lo cobre la agencia y eso es muy caro. Lo cuido, lo mantengo intacto, y un salvaje de estos, que se estacionan con la trompa del auto hacia el frente, al abrir su puerta dio tal golpe que dañó el mío. Ahora lo tendré que reparar pagando el costo de lo que un egoísta hizo”.

Esa es una de las consecuencias, y sigo sin entender por qué estacionan contra la corriente. “Para los jóvenes es más fácil hacerlo –dice uno que pidió anonimato– porque de esta forma, aparcando en reversa se sale directo de cualquier parte, y se puede hacer rápido si hay necesidad. Al principio esa era la manera utilizada por los delincuentes para escapar de cualquier fechoría que estuvieran cometiendo”.

Me quedé boquiabierta escuchando tal explicación, pero tiene sentido. No me queda más que tomar fotos y más fotos de cuanto estacionamiento veo a mi paso y hallo muchos autos aparcados así. Lo único que queda es pensar: si me toca en medio de dos egoístas choferes parqueados así, huyo. De lo contrario, de seguro tendré que pagar un arreglo de puerta. Guerra avisada no mata soldado.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

  Comentarios