María Antonieta Collins

Sophie la representante reelecta

Sophie recibe su certificación como representante electa, de manos de Miss Bernal, directora de la escuela.
Sophie recibe su certificación como representante electa, de manos de Miss Bernal, directora de la escuela. MA Collins

Hace un año que escribí la primera columna sobre quien estoy segura de que será una gran política en poco más de una década. Ha comenzado con el pie derecho, decidiendo lo que quiere hacer cuando sea grande.

Sophie, la hijita de Gabriela y Stephen McLoud, a sus seis años había comenzado a mostrar por qué desde siempre había dicho que quiere ser presidenta de este país. Así, que si el año pasado ganó su primer puesto de elección popular: ser la representante de su clase, entonces el primer año de la escuela elemental, cuando en este 2017 llegó el tiempo de una nueva elección, ahora en su salón del segundo grado bajo el cuidado de Ms. Ribbeck en la Academy Charter School West en realidad no había mucho que pensar.

“La invitación para participar llegó dos días antes –explica Gaby su mama–. Les preguntaron en el salón quién quería competir y ella no lo dudó un minuto, así que me llevó el papel para autorizarla. A partir de ahí tuvimos solo dos días para pensar en el discurso de presentación”.

Cuando la madre preguntó a su hija la razón para volver a lanzarse en la contienda, la respuesta la convenció. “Me siento feliz y entusiasmada, porque voy a representar mi salón en el consejo de estudiantes. Quiero participar en todas las reuniones y hablar con mis compañeros de lo que haremos”.

A su temprana edad, algo que caracteriza a Sophie es su capacidad para ser original, así que decidió ganar el voto en la campaña electoral relámpago de forma tan divertida, para que gustara a todos sus compañeros que, a fin de cuentas, serían quienes la elegirían.

Pensó entonces en utilizar Emojis. La madre, se vio involucrada en la campaña electoral. “Ella escogió los emojis que quería y yo se los imprimí y comenzamos a escribir el discurso, un día antes”.

Sophie quería que su discurso fuera muy personal, ya que de esa forma iba a tocar a sus condiscípulos apenas la escucharan. Lo practicó en casa, aunque a diferencia el año pasado, cuando sus amados perritos “Zizou” y “Elvis” que fueron su primera audiencia, en esta ocasión, el par de canes al verla discurso en mano, huyeron para que Sophie no les diera la misión de escucharla. Ella minimizó el desaire canino, porque estaba inmersa en el mensaje en que se decidiría el destino de sus aspiraciones políticas.

Ya con la experiencia del año pasado, mientras más practicaba, más picardía ponía al discurso que incluía su plataforma de acción si ganaba. Así que comenzó: “Hola, soy Sophie McLoud y aspiro a ser representante de este salón, pero con un estilo Emoji. Tengo siete años y medio, amo a mi escuela, a mis amigos, a mi familia y a mis perros. ¿Por qué seré una gran representante de ustedes si me eligen? Porque escucharé sus ideas y les haré saber lo que suceda en la escuela y que sea importante para todos nosotros”.

“Me encanta estudiar, soy una persona feliz, uso lentes, pero eso sí, de última moda, soy bailarina y lo más importante: soy una niña y, como ustedes saben, las niñas podemos hacer todo lo que nos propongamos. Por esto les pido que voten por mí”.

En su salón compitieron cinco niñas y después tuvieron una segunda vuelta donde Sophie compitió con alguien más y finalmente llegó el resultado.

“Cuando ganó me llamó por teléfono y me dijo: ‘¡Gane!’, empecé a llorar. Me emociona que logre lo que se proponga. Siempre le recuerdo que las niñas pueden lograr todo lo que se propongan y la frase que desde pequeña le he recalcado: #SophieTodoPuede

La escuela de Sophie fue reconocida como una Blue Ribbon School, por los logros académicos y parte de sus metas es impulsar a los estudiantes a participar en actos cívicos como el consejo estudiantil del que Sophie McLoud es hoy una representante electa de forma democrática.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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