María Antonieta Collins

¡Cuánta falta hacen madres como Toya Graham!

‘Cuando llegué a la redacción del noticiero Univisión, mis compañeros no se despegan del monitor viendo los disturbios de Baltimore’.
‘Cuando llegué a la redacción del noticiero Univisión, mis compañeros no se despegan del monitor viendo los disturbios de Baltimore’. AP

Llegué a la redacción del noticiero Univisión y vi que mis compañeros –Maria Henao, Arianna Requena y Rafael Tejero– no se despegan del monitor viendo los disturbios de Baltimore. Pero su atención se enfocaba en Toya Graham, la madre que, a punta de golpes, sacó a su hijo de las protestas cuando vio que este, ladrillo en mano, se preparaba para arremeter contra la policía.

“Suelta ese ladrillo de inmediato hijo, @#$%^(bip)”. Decía la mujer mientras le daba golpes al hijo sin importarle las cámaras que estaban grabando.

“Madres como esta hacen falta por todas partes –dijo Henao–, sin importarle nada, fue a impedir que su hijo se metiera en problemas”.

Tejero intervino: “La mujer, madre soltera de cinco hembras y un varón, dijo que no le importaban las imágenes, que cuando las cámaras se fueran, si ella no hacía algo, ella se quedaría con el problema”.

Mientras la gran mayoría aplaude lo que esta madre hizo, otros la critican, porque alegan que fue abuso del menor.

“¡Qué abuso, ni qué abuso! –interviene Requena–. Si hubiera sido hijo mío, yo hubiera hecho lo mismo! Ella impidió que terminara entre los cientos de arrestados por participar en los disturbios”.

Henao añadió: “La mujer, al reconocer a su hijo, le preguntó adónde iba a lanzar la piedra; y cuando el joven le dijo que a la policía, ella le preguntó: ‘¿Por qué? ¿Qué te han hecho ellos? Esa no es forma de protestar por nada’ ”.

¿Cómo dio con él entre la multitud? La madre dijo que sabía que no había escuela y que, cuando su hijo le dijo que iba al Mall, ella le ordenó irse a casa para que no fuera a los disturbios. Cuando vio que no llegaba, salió a buscarlo al Mall y ahí fue donde lo encontró con la cara cubierta. “Lo tengo que librar de la maldad de la calle y de las drogas; no importa lo que tenga que hacer”, decía la madre.

Me identifico con ella porque he sido madre de mano dura y no me arrepiento. Prefiero ser yo la que corrija a mi hija, antes de que sean otros los que tengan que hacerlo porque no lo hice a tiempo. Esa ha sido mi filosofía.

Por eso, la respuesta de Toya me hizo saltar de alegría, cuando los “defensores de los derechos” le preguntaron si no había avergonzado a su hijo; y ella respondió: “¿Avergonzarlo yo? ¡Él era quien se estaba avergonzando a sí mismo con lo que estaba haciendo”.

Henao hizo otra acotación: “Me dio gusto que nunca trató a su mamá con fuerza, ni con groserías, ni siquiera porque ella le estaba pegando delante de todos. Se limitó a resistir el merecido castigo. Cuando le preguntaron qué sintió cuando vio que su madre lo había descubierto entre la multitud dijo: “¡Pensé que había comenzado la III Guerra Mundial!”

Mientras el jefe de la policía de Baltimore le agradeció a la madre su comportamiento y el mensaje que envió a la nación entera pidiendo que hubiera más padres ocupándose de sus hijos en las noches de disturbios, pensé: “Si hubiera más derechos para reprender y castigar a un hijo –sin el miedo de que estos denuncien a sus padres a la policía, y si hubiera más madres como Toya Graham, sin temer nada por salvar a su hijo–, de seguro que en las cárceles habría menos delincuentes. Por lo pronto, me uno a quienes proponen a Toya Graham como la Madre del Año. ¿Adónde hay que votar por ella?• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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