Se agota la paciencia con el Sheriff. Los Marlins terminan el experimento con este lanzador
La paciencia se agotó rápido en Miami con el Sheriff.
Los Marlins decidieron poner fin a la etapa de Chris Paddack en la organización al designarlo para asignación, en un movimiento que refleja tanto la urgencia del equipo como la falta de resultados del veterano derecho.
Aunque el club aún no oficializa la transacción, todo apunta a que el relevo será inmediato con el ascenso del joven William Kempner desde Triple A Jacksonville, listo para debutar en las Mayores, aunque en lo adelante la movida pudiera abrir la puerta al regreso de Braxton Garrett.
La apuesta por Paddack, firmada durante el invierno por un año y $4 millones, tenía una lógica clara: estabilidad en una rotación que había perdido piezas importantes tras las salidas de Ryan Weathers y Edward Cabrera.
Sin embargo, lo que parecía una solución terminó convirtiéndose en un problema. El derecho, de 30 años, brilló en los entrenamientos primaverales, pero esa versión nunca apareció cuando comenzaron los juegos que cuentan.
En siete presentaciones con los Marlins, Paddack fue incapaz de encontrar consistencia. Apenas logró completar cinco entradas en una ocasión, precisamente en una sólida salida en Detroit.
El resto fue una cadena de aperturas cortas y castigadas, incluyendo actuaciones donde permitió cinco, siete y hasta ocho carreras.
El saldo final: una efectividad de 7.63 en poco más de 30 innings, números que terminaron por sentenciar su destino.
Resulta difícil reconciliar esta versión con aquel prometedor lanzador que irrumpió en 2019. En su año de novato con San Diego, Paddack tuvo una efectividad de 3.33 en más de 140 entradas, perfilándose como una de las grandes revelaciones del circuito.
Desde entonces, su carrera ha sido una lucha constante contra las lesiones y la irregularidad. Problemas en el codo en 2021, una segunda cirugía Tommy John en 2022 y una distensión en el antebrazo que limitó su campaña de 2024 han ido erosionando su rendimiento.
Mientras tanto, los Marlins pasan la página sin mirar atrás.
La organización tendrá ahora un breve margen para intentar cambiarlo o liberarlo definitivamente, aunque lo más probable es que termine en el mercado abierto. Miami, eso sí, seguirá asumiendo su salario, mientras cualquier nuevo equipo solo tendría que pagarle el mínimo proporcional.