Béisbol

César Prieto regresa a Grandes Ligas. Los Cardenales apuestan otra vez por el talento cubano

César Prieto recibió el llamado de los Cardenales de San Luis tras brillar en Triple A donde promedia .311, con 33 hits, siete dobles, un triple y seis cuadrangulares.
César Prieto recibió el llamado de los Cardenales de San Luis tras brillar en Triple A donde promedia .311, con 33 hits, siete dobles, un triple y seis cuadrangulares. Getty Images

César Prieto vuelve a tocar la puerta del Big Show con la determinación de quien sabe que no puede dejarla cerrarse otra vez.

Este lunes, los Cardenales decidieron subir al cubano a Grandes Ligas, en un movimiento que mezcla necesidad, esperanza y una pizca de justicia deportiva.

Prieto no llega por casualidad. Llega porque sus números en Triple A hablan con claridad meridiana, sin necesidad de traducciones ni matices.

En una temporada donde muchos buscan consistencia, el cienfueguero la ha convertido en rutina: promedia .311, con 33 hits en 106 turnos, siete dobles, un triple y seis cuadrangulares.

A eso se suman 14 carreras impulsadas que reflejan una evolución ofensiva mucho más completa de lo que mostró en su breve paso anterior por las Mayores.

Aquella primera experiencia en MLB, sin embargo, fue todo menos amable.

En apenas seis turnos, Prieto conectó un solo hit y se ponchó en cinco ocasiones, una muestra cruda de lo que puede ser el salto más difícil en el béisbol profesional.

No es raro: el abismo entre Triple A y Grandes Ligas sigue siendo, incluso en estos tiempos, uno de los más exigentes del deporte. Pero lo importante no fue la caída, sino la respuesta posterior.

Porque si algo ha demostrado Prieto desde que salió de Cuba es resistencia. Su tránsito por el sistema de Ligas Menores ha sido una constante adaptación, un aprendizaje silencioso donde cada turno al bate parece haber tenido un propósito.

Hoy no es el mismo pelotero que debutó con dudas y urgencias: es un bateador que ha añadido poder, paciencia y una mejor lectura del pitcheo rival.

Para los Cardenales, la decisión también tiene lógica interna. La temporada es larga, las lesiones aparecen y la producción ofensiva suele necesitar ajustes sobre la marcha.

En ese contexto, apostar por un bate caliente en Triple A es más que una opción, es casi una obligación. Y Prieto, en este momento, representa justamente eso, una chispa que puede encender un lineup necesitado de variantes.

Pero más allá de los números y las estrategias, hay un componente emocional imposible de ignorar. Cada pelotero cubano que pisa un terreno de Grandes Ligas carga con una historia que va mucho más allá del diamante.

Prieto no es la excepción. Su regreso es también una reafirmación de ese camino complejo que tantos han recorrido, desde la isla hasta el mayor escenario del béisbol mundial.

Ahora bien, la pregunta que queda flotando es inevitable: ¿qué versión veremos en esta nueva etapa?

Si Prieto logra trasladar aunque sea una parte de su producción en Triple A podría consolidarse como una pieza útil, incluso valiosa, dentro del róster.

Si, por el contrario, los fantasmas del debut reaparecen, la ventana podría cerrarse con la misma rapidez con la que se abrió.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de mayo de 2026, 3:34 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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