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Rafael Fortún, el relámpago camagüeyano

Rafael Emilio Fortún Chacón, es una gloria del deporte cubano y latinoamericano.

Nació el 5 de agosto de 1919, en Camagüey, Cuba. Es el único tricampeón en la carrera de velocidad en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. También conquistó títulos en Juegos Deportivos Panamericanos.

Inició su carrera en los primeros años de la década del treinta del pasado siglo cuando jugaba béisbol, corría 100 y 200 metros, además de practicar el salto alto. Por su gran velocidad fue captado para las carreras cortas del atletismo.

Fortún fue un atleta dotado de excepcionales virtudes, pero tuvo que desarrollar su talento en una época diferente a la actual donde los atletas tenían que afrontar grandes sacrificios. Desde joven tuvo que combinar el estudio con el trabajo. Laboraba en una imprenta, a la vez que estudiaba en el Instituto de Segunda Enseñanza de su ciudad natal.

La combinación de estudio, trabajo y deporte hizo que comenzara tarde en eventos internacionales. A los 27 años de edad actuó por primera vez en los Juegos Centroamericanos de 1946, en Barranquilla, Colombia, donde ganó la medalla de oro con un tiempo de 10 segundos y cuatro décimas.

Cuba estuvo presente en los Centroamericanos de Guatemala en 1950, donde repitió la victoria. Fortún derrota a dos de los mejores corredores del mundo en ese momento, el jamaicano Herb McKenley y al panameño Lloyd La Beach.

Cuatro años más tarde, alcanza su tercera dorada consecutiva en la prueba imponiendo el récord invicto en etapas eliminatorias, semifinales y finales en su tercera participacion en Centroamericanos en 1954, en México. Fue el 5 de marzo, a los 34 años de edad, cuando el relámpago camagüeyano conquistó por tercera ocasión consecutiva los cien metros planos, superando en la final por una décima al corredor jamaicano Leslie Laing, mientras que su compañero de equipo Raúl Mazorra, terminó tercero. Fortún también acumuló un título (1946) y una plata (1950) en los 200 metros.

La trayectoria de Fortun en Juegos Panamericanos fue brillante. Encabezó la delegación deportiva cubana a los primeros Juegos de 1951, celebrados en Buenos Aires, Argentina. En el estadio Monumental de River Plate, Fortún conquistó la presea dorada en 100 metros con tiempo de 10.60, convirtiéndose en el primer atleta antillano en ganar una medalla de oro en este evento continental.

Fortun derrotó al norteamericano Arthur Bragg y al jamaicano Herb McKenley, que terminaron en segundo y tercer lugar, respectivamente. Más tarde, ganó en los 200 lisos con 21.3, y con su labor en el relevo de 4x100 metros ayudó a la presea de plata de Cuba en dicha especialidad con tiempo de 41.2, acompañado de Jesús Farrés, Raúl Mazorra y Ángel García,

Fortún fue uno de los grandes atletas de estos primeros Juegos Panamericanos al ganar dos preseas de oro y una de plata ante rivales con mejor preparación física. Junto al camagüeyano en la delegación cubana se lucieron el equipo de béisbol que ganó el título con marca de seis victorias y una derrota guiados por la ofensiva de Ángel Scull y Juanito Izaguirre, así como los triunfos de los gimnastas Ángel Aguiar y Rafael Lecuona.

A pesar de contar con habilidades para ganar medallas en Juegos Olímpicos, Fortún no pudo alcanzarlas en Londres 1948 y Helsinki 1952. La delegación antillana estuvo bien reducida de atletas en ambos eventos al no recibir el apoyo presupuestario.

Fortún se retiró como atleta activo en 1955 (36 años) cuando fue derrotado en dos oportunidades por un joven de Santiago de Cuba, Enrique Figuerola, que luego ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964, un título Panamericano en 1963 en Sao Paulo, Brasil, y otro Centroamericano, en San Juan, Puerto Rico, en 1966.

Después de su retiro,se convirtió en profesor de Educación Física y entrenador. Laboró como juez a nivel nacional e internacional. Ayudó con sus consejos a varios atletas jóvenes que con el tiempo fueron luminarias, entre ellos Alberto Juantorena, Miguelina Cobián, Silvio Leonard y el propio Figuerola.

Fortun fue escogido para encender el pebetero durante la apertura de los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe que organizó La Habana en 1982. Pero la muerte le arrebató dicho honor al fallecer de cáncer el 22 de junio del mismo año, pocos meses antes del inicio de dicha competencia.

Por su rica historia, Rafael Fortún fue elegido al Salón de la Fama de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Atletismo.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de febrero de 2015, 10:49 p. m. with the headline "Rafael Fortún, el relámpago camagüeyano."

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