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Ahmed Elbiali: el nuevo prodigio del boxeo en Miami


Ahmed Elbiali (izq.) en un combate contra Michael Stafford, patrocinado por ESPN el pasado 26 de marzo en el Hialeah Park.
Ahmed Elbiali (izq.) en un combate contra Michael Stafford, patrocinado por ESPN el pasado 26 de marzo en el Hialeah Park. el Nuevo Herald

Ahmed Elbiali está consciente de que nunca podrá competir con las pirámides, pero eso no impide que el boxeador de manos temibles quiera convertirse en el segundo monumento más importante de Egipto.

Con apenas 24 años, el chico de El Cairo es uno de los secretos mejor guardados del boxeo y su nombre comienza a asociarse con esa fuerza descomunal como la de su ídolo de todos los tiempos, Roberto “Mano de Piedra” Durán.

“No encuentro placer en derribar a mis oponentes, sino en boxear de manera total, pero si el nocaut sale, qué le vamos a hacer”, afirmó Elbiali, quien se ha formado en las calles de Miami, ganando una reputación de tipo duro. “Por suerte, la mayoría de mis triunfos han sido por la vía rápida. La gente duda, ¿un egipcio con poder? Sí, aquí está”.

Cuando Elbiali tenía cinco años, sus padres decidieron abandonar la capital egipcia y establecerse en Estados Unidos, en Miami, en busca de nuevas oportunidades para la familia y, en especial, el muchacho.

A pesar de su crianza al estilo árabe, Elbiali se desarrolló como cualquier otro joven estadounidense en este crisol de culturas abiertas que llaman Capital del Sol y bebió de lo bueno y lo malo que la ciudad tiene para ofrecer.

“Me fajaba en las calles y mis amigos y enemigos decían que pegaba duro”, recordó el púgil ligero pesado. “No me iba bien en la escuela ni en la vida, me estaba metiendo en muchos problemas. En Miami hay muchos vicios y tentaciones, hay muchos delincuentes. Un día por mi cumpleaños le pedí a mi mamá que me llevara a un gimnasio y me enamoré del boxeo hasta el sol de hoy”.

La primera vez que perdió un combate como amateur lloró de manera desconsolada, pues una cosa era la rabia de la pelea callejera y otra la necesidad de controlar el deseo de hacer daño encima de un ring.

Durante sus tiempos de amateur, Elbiali amasó un récord de 36-7, incluyendo dos oros en torneos Guantes de Oro de la Florida y hasta estuvo a punto de integrar el equipo olímpico de Egipto a los Juegos del 2012 en Londres.

Pero si el resto del mundo se esperanzaba con la llamada Primavera Arabe y las revueltas que estremecían los viejos regímenes de la región, la situación de violencia en Egipto hizo que el equipo de Elbiali le aconsejara no viajar a su país natal en el 2011.

“Como no pude tampoco representar a Estados Unidos por mi nacionalidad, pues decidí que era hora de pasar el boxeo profesional”, expresó el guerrero. “Una vez más la violencia de la calle me empujaba a la violencia del ring”.

Y fue entonces que comenzó la travesía de Elbiali por los cuadriláteros rentados al punto que hoy exhibe marca de 10-0 con nueve nocauts y acaba de ser firmado por el empresario más poderoso de este deporte, Al Haymon.

Tan potente son los puños de Elbiali que solo una vez ha llegado a la distancia de seis asaltos para ganar por decisión unánime y el resto de sus triunfos se han producido por debajo de los cuatro rounds.

En una de sus más recientes actuaciones en mayo del 2014, Elbiali le propinó un nocaut tan contundente en el primer asalto a su rival, un individuo llamado Steven Chadwick, que los paramédicos tardaron en revivirlo varios minutos y tuvieron que llevárselo en camilla al hospital.

Como si fuera poco, el chico es muy demandado para sesiones de sparrings y ha intercambiado golpes de entrenamiento con campeones como Miguel Cotto, Edison Miranda, Glen Johnson y Jermain Taylor.

“Pero mi favorito será siempre Durán y en su molde quiero continuar”, reveló Elbiali. “No pasa un día sin que deje de ver algunas de sus peleas de antes. Claro, también quiero demostrar que no soy solo fuerza bruta, sino que puedo boxear, moverme, utilizar las piernas. Quiero ganarme el respeto de todos”.

Un respeto que pasa por todas las esferas de la vida, un respeto como el que se ha ganado su padre, que llegó en cero y ahora es un exitoso empresario de bienes raíces, y que pasa, además, por el respeto religioso.

No pocas veces Elbiali ha sentido en la piel ese sentimiento de duda cuando quienes no lo conocen descubren su origen y lo asocian con las fuerzas más retrógradas que han convertido al Medio Oriente en una zona de conflicto.

“A través de mi boxeo y mi comportamiento quiero mostrarle a la gente del mundo y de Miami, que hay muchos personas árabes, musulmanas que vienen de esa región a este país para hacerlo mejor”, recalcó Elbiali. “La mayoría somos buenas gentes, nada que ver con el extremismo, ni los locos. Nuestra religión es noble”.

Algo que persiste, sin embargo, es la reacción de incredulidad cada vez que en los cuadriláteros se anuncia que “en representación de Egipto, en la esquina roja, Ahmed Elbiali”, porque nadie cree que su tierra es capaz de producir campeones de boxeo.

“No quiero ser un campeón efímero, sino verme en condiciones de reinar por largo tiempo”, apuntó. “Cada vez que piensen en Egipto, por supuesto que la gente tendrá las pirámides en mente, pero acto seguido quiero que digan, Ah, esa es la tierra de Elbiali”.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de abril de 2015, 8:58 p. m. with the headline "Ahmed Elbiali: el nuevo prodigio del boxeo en Miami."

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