Deportes

Nuevos boxeadores cubanos invaden Miami

YURIORKIS GAMBOA durante una sesión de entrenamiento en Miami.
YURIORKIS GAMBOA durante una sesión de entrenamiento en Miami. EL NUEVO HERALD

Desafiante y seguro de sí mismo, tal vez demasiado, nadie encarna como Yuriorkis Gamboa a la nueva generación de boxeadores cubanos que ha invadido a Miami como si se tratara de un huracán en plena temporada.

Como hacía tiempo no sucedía en esta ciudad, la llegada de púgiles de la isla le ha dado al boxeo un nuevo impulso no sólo en el ámbito local, sino una proyección internacional que podría crecer mucho más en los próximos años.

La pelea de esta noche entre Gamboa y el venezolano José Rojas en Las Vegas no sólo le otorgaría al antillano la posibilidad de convertirse en titular mundial interino de la AMB, sería además una carta de presentación para más de 10 guerreros que han abandonado escuadras cubanas para intentar el sueño de labrarse un nombre en el profesionalismo.

"Queremos demostrar que el boxeador cubano lo tiene todo para imponerse a los mejores'', explicó Gamboa. "Hemos arriesgado mucho, hemos dejado seres queridos detrás para luchar por nuevas metas, para convertirnos en verdaderos campeones''.

La fuga de Gamboa, junto a los también campeones olímpicos Odlanier Solís y Yan Barthelemy a fines del 2006 de una delegación que entrenaba en Venezuela para los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, fue una especie de clarinada.

El escape del campeón mundial Erislandy Lara reafirmó que el desagüe de talento iba a continuar, y la llegada hace unas semanas del también titular olímpico Guillermo Rigondeaux junto a otros tres púgiles de la escuadra nacional antillana le dio un impulso superior a esta tendencia.

"No tengo duda de que esto no va a parar'', expresó el profesor y entrenador, Roberto Quesada, con vasta experiencia en el pugilismo rentado. "Se trata de boxeadores que alcanzaron grandes triunfos como amateurs, pero por diversas razones ya no se sentían a gusto y querían probarse como profesionales. Esto es algo lógico y humano''.

Junto a Rigondeaux alcanzaron tierras estadounidenses el medallista de plata olímpico Yudel Johnson, el bronce olímpico y mundial Yordanis Despaigne y el campeón de la copa del mundo Yuniel Dorticós, quienes se encuentran a las puertas de hacer su debut con una compañía promotora.

Pero, incluso antes de estas deserciones, ya es común que en los carteles locales se presenten púgiles cubanos o cubanoamericanos que le den un sabor netamente antillano al boxeo en la Capital del Sol.

Como si fuera poco, el regreso de Ramón Garbey y Diosbelys Hurtado -este último tuvo una emotiva presentación la semana pasada en el Miccosukee Resort and Gaming- a los cuadriláteros hace que confluyen dos generaciones en un mismo momento.

Garbey, Hurtado, Juan Carlos Hernández y Joel Casamayor fueron los mayores exponentes de aquel grupo -integrado también por Ramón Ledón, Mario Irribarren, entre otros- que se nucleó alrededor del llamado Team Freedom, que acaparó los titulares de la prensa y las ilusiones de los fanáticos a mediados de la década de los 90.

Aunque Hurtado y Hernández conquistaron títulos mundiales de calibre, Casamayor navegó con mayor fortuna que el resto y ha sido hasta hoy el único boxeador cubano en toda la historia que ha sido campeón olímpico y profesional.

"El Team Freedom marcó un hito en el desarrollo del boxeo cubano en Miami y los Estados Unidos'', reconoció uno de los fundadores, el promotor Luis De Cubas. "Será algo inolvidable para todos los que vivimos aquellos tiempos, con sus virtudes y defectos''.

Ahora involucrado en el desarrollo de las carreras de Gamboa y Lara, De Cubas no duda ni un instante en afirmar que esta nueva hornada de gladiadores de la isla pudiera llegar más lejos que la del Team Freedom.

"Estamos hablando de varios campeones olímpicos y mundiales que han arribado en un momento importante'', agregó de Cubas. "Este grupo me parece más profundo y mejor preparado que el anterior. Y esto apenas comienza...".

Cuba ha producido 32 campeones olímpicos desde que se prohibiera el pugilismo rentado en 1962, momento que abrió el camino del exilio para glorias como Florentino Fernández, Ultiminio Ramos, Luis Manuel Rodríguez, José Nápoles, Benny Kid Paret y Douglas Vaillant. Y habrían más si el país no hubiera secundado el boicot de las naciones socialistas a los Juegos de Los Angeles 1984 y Seúl 1988.

Sin embargo, los recién llegados saben que tienen mucho que probar en el cuadrilátero, pues muchos compatriotas venidos con la idea de alcanzar el cielo del boxeo profesional, perecieron en el intento.

Por otra parte, algunos púgiles no siempre tuvieron las mejores esquinas y promotores para guiarlos en el complicado y difícil mundo del pugilismo rentado, o como afirma Quesada, ‘‘enseñarles las muchas diferencias entre el amateur y el profesional''.

"Nunca tuvo una dirección certera a mi lado'', afirmó Hurtado. "No siempre me dieron los mejores consejos ni tuve los entrenadores indicados. Creo que mi carrera hubiera podido ser mejor con algo de ayuda''.

A pesar de todo, el sueño de un título mundial, la gloria deportiva y la posibilidad de mejorar económicamente sigue calando fuerte en las nuevas generaciones de boxeadores cubanos.

"Duele mucho tener que abandonar tu patria'', explicó recientemente Barthelemy. "Pero uno tiene que sobreponerse a esos dolores del alma para vencer los dolores de los golpes. A la larga, hicimos lo correcto''.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios