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Fariñas afirma que la pasión por el fútbol en Cuba supera a la pelota

Francisco Fariñas para los cubanos es como Garrincha para los brasileños, aunque a diferencia del carioca el oriundo de Aldecoa también ha sido un ejemplo de excelencia fuera de la cancha.

Fran, como le conocen sus amigos, destacó por su rapidez y una picardía innata que unida a su gran habilidad hacía que sus rivales sufrieran un verdadero calvario para impedir sus ataques. Gran parte de los éxitos futbolísticos de Cuba en la década de los 70’ pasaron por sus botas.

“Jugué extremo izquierdo cuando se jugaba con tres delanteros, en el 4-4-2 me retrasé un poco. Me caractericé por explotar mi velocidad y por tener buen control de la pelota”, dijo Fariñas. “Creo que la etapa en que comencé a jugar fue la mejor del fútbol cubano. Coincidimos un grupo de jugadores con mucha calidad”.

El delantero es conocido por haber anotado un gol a Polonia que injustamente fue anulado por fuera de juego, como él dice, no se concebía que un equipo cubano derrotara al mismo equipo que venía de quedar en tercer lugar en la Copa del Mundo 1974”.

“Para nosotros el partido contra Polonia (0-0) en la Olimpiada de 1976 fue como un triunfo. En repetidas ocasiones vimos el video y nunca existió offside”, comentó. “Teníamos muchas jugadas preparadas en las faltas. Amagué que iba a golpear y pasé de largo, [Andrés] Roldán me la filtró por el lado de la barrera y me encontré en buena posición. Opté por tirar y marqué, pero el árbitro lo anuló”.

Fariñas rememora sus inicios en el mundo de los goles con apenas 13 años.

“Mi barrio era de béisbol, pero en 1961 el canario [Ramón] Alberich comenzó a incrementar el fútbol en la barriada. Yo estaba indeciso y al final me incliné por el fútbol”, recordó. “Por aquel entonces se jugaba por alguno de los equipo del barrio, en Aldecoa había dos; Puentes Grandes tenía tres, el Cerro cuatro y así era en todas partes”.

Luego llegaron los torneos provinciales con aquellos inolvidables partidos entre Plaza, Marianao, 10 de Octubre, Centro Habana entre otros de donde salíeron muchos jugadores al equipo nacional.

“A la selección de Cuba llegué en 1966 [17 años] cuando entrenaba el húngaro [Karoly] Koczac, el cual me causó un gran impacto, por ser extranjero, por la disciplina y por sus métodos de trabajo”, indicó Fran. “Luego fuimos campeones Centroamericanos en el 70, 74, 78 y 86, así como bronce en los Panamericanos del 71 y plata en los del 79”.

Sin embargo ahora lamenta la falta de resultados a nivel internacional de Cuba.

“Son muchos los factores, pero creo que hay que inculcarle al atleta más amor al deporte, hoy el jugador está pensando más en otras cosas”, señaló. “Además de la continúa sustitución de los entrenadores”.

Tras su retiro Fariñas ha ocupado diferentes puestos en el área técnica y está convencido que los futbolistas cubanos tienen la calidad necesaria para triunfar.

“Nada más hay que ver como Osvaldo Alonso está triunfando en la MLS”, expresó. “El balompié cubano ha tenido su éxito, lo que pasa es que ha sido esporádico, la selección Sub-20 clasificó a un Mundial y la Sub-17 lo hizo varias veces”.

Su conocimiento del deporte cubano y su ejemplar actitud lo convierte en una persona autorizada para hablar de la nueva correlación de fuerzas entre el fútbol y béisbol en la isla.

“Hoy en día en Cuba el fútbol supera a la pelota en todos los aspectos, basta con decir que los propios jugadores de béisbol siguen más las ligas de fútbol”, comentó. “Los que van a Cuba pueden comprobar cómo en cada campo vacío prácticamente lo único que se juega es balompié. La fiebre de fútbol se puede ver en las calles y pienso que la televisión ha contribuido a que le gente se aficione más al que sin dudas es el deporte más hermoso del mundo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de agosto de 2014, 10:26 p. m. with the headline "Fariñas afirma que la pasión por el fútbol en Cuba supera a la pelota."

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