Los Marlins, Stanton y el cambio radical
Si alguien me hubiera dicho que los Marlins desembolsarían $325 millones durante $13 años por Giancarlo Stanton, no habría podido aguantar la risa o el espanto, porque la frugalidad histórica del equipo de La Pequeña Habana es tema de burla en todas las Grandes Ligas.
Pero todo apunta a que es cierto, a que los peces han tirado la casa por la ventana para asegurarse a uno de los bateadores más jóvenes y temibles de las Mayores, encandilando a todos bajo el pensamiento de que el mercado del béisbol ha llegado a niveles que en el pasado parecían marcas de ciencia ficción y ahora se mencionan con toda la naturalidad del mundo.
Vivimos tiempos en los que el monto de ayer no es más que la calderilla de hoy y los números del jardinero derecho de los Marlins, así como los mega contratos de televisión y las ganancias generales de la industria de la Mayores –billones y billones- hacen posible cualquier enunciado financiero, por disparatado que parezca en principio.
El más encandilado de todos, sin embargo, debe ser el propio Stanton, quien ha recibido el beneficio casi nunca antes concedido de una cláusula de no traspaso y la posibilidad de dejar el pacto luego de una cantidad –se cree que cinco- de años. Después de todo, superar los $275 millones por 10 contiendas del controvertido Alex Rodríguez no es poca cosa.
Stanton, demás está decirlo, enfrentaría un dilema, porque con la “revelación’’ de los $325 millones los Marlins no están haciendo otra cosa que colocar la pelota del lado del slugger, que hasta hace una semana estaba poco inclinado a arrimar su futuro a un equipo que le había decepcionado en el pasado por su frugalidad y rapidez para desmontar proyectos y apostar por la reconstrucción interminable.
Stanton estaba casi obligado a aceptar, asegurando su futuro monetario –y el de dos generaciones más de su familia-, pero eso no le garantiza que a su alrededor los Marlins puedan construir un club competitivo por el mismo fardo de nómina que él representaría con su salario anual, que dejaría migajas para fortalecer otras áreas. ¿Quedará para José Fernández, Christian Yelich o Adeinys Hechavarría?
De rechazar la oferta, los peces podrían haber dicho a todos que por ellos no quedó, que fueron sinceros en sus esfuerzos de retener a su mejor estrella, que todavía estaría amarrada en una relación difícil hasta el 2016, cuando llegaría por primera vez a la agencia libre.
Para Stanton, que por lo bajo siempre había comentado de su deseo de jugar en la costa Oeste junto a su familia y amigos, se trata de un cambio radical y de relación con un propietario como Jeffrey Loria, quien posee un crédito reducido ante los ojos de los peloteros y en un mercado pequeño que casi siempre termina entre los últimos puestos en asistencia.
A pesar de los hechos y los reportes, todavía cuesta trabajo creer que estos Marlins casi siempre anémicos en gasto abran la billetera de una forma tan generosa para quedarse con Stanton. Valga decir que este acuerdo supera solito el gasto combinado de las nóminas de los cinco años previos del club. Quién sabe, a lo mejor las cosas sí cambian y queda esperanza en el mundo.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de noviembre de 2014, 7:30 p. m. with the headline "Los Marlins, Stanton y el cambio radical."