Béisbol

Lágrimas y dolor en los Marlins

El manager de los Marlins Don Mattingly llora durante la conferencia de prensa que dio el equipo sobre la muerte del lanzador cubano Jose Fernández en un accidente de bote el domingo en Miami Beach.
El manager de los Marlins Don Mattingly llora durante la conferencia de prensa que dio el equipo sobre la muerte del lanzador cubano Jose Fernández en un accidente de bote el domingo en Miami Beach. cjuste@miamiherald.com

Cuando Tany Pérez salió del estadio el sábado en la noche tras el juego contra los Bravos, uno de los últimos que saludó fue a José Fernández, quien le dio un abrazo y le dijo: "nos vemos mañana''.

Pero el miembro del Salón de la Fama, que supo de la muerte de Fernández en un accidente marítimo por su hijo Eduardo, no pudo saludar este domingo al lanzador cubano y a duras penas podía contener las lágrimas.

"Este es el día más triste que recuerdo en mis más de 60 años de vida en el béisbol'', comentó Pérez, asistente especial del presidente de los Marlins. "Esto me ha golpeado casi como la pérdida de un hijo. Vamos a tener que sacar fuerzas de donde no hay para sobreponernos a este impacto''.

El impacto se va a sentir dentro y fuera de los Marlins en todos los órdenes, porque Fernández era el hijo predilecto de la organización, de los aficionados y el motivo principal para asistir al estadio, al menos cada cinco días.

Con un premio de Novato del año y dos asistencias a Juegos de las Estrellas, Fernández a sus 24 años de edad estaba redondeando una de sus temporadas más sólidas con marca de 16-8 y 2.86 de efectividad.

El cubano había establecido récord de la franquicia con 253 ponches -era segundo en las Mayores por detrás de Max Scherzer- y su promedio de 12.9 ponchados por cada nueve entradas era el mejor de las Grandes Ligas.

"Cuando los rivales venían a Miami, pensaban en José Fernández, cuando la gente piensa en los Marlins, pensaba en José Fernández'', apuntó el capitán de los peces, Martín Prado. "José Fernández era la cara de los Marlins. De ahí lo inmenso de este dolor''.

Junto con Giancarlo Stanton, el chico de Villa Clara eran los principales pilares sobre los que la franquicia descansaba para vender el próximo Juego de las Estrellas que tendrá lugar en julio del 2017 en Miami.

Para siempre se le recordará por el fuego y la intensidad que solía traer en cada una de sus actuaciones, su alegría de vivir y ese constante juego con sus compañeros de equipo en lo bueno y en lo malo.

"A mí me recuerda cada chico que juega en las pequeñas ligas'', expresó en pleno llanto su manager, Don Mattingly. "Cuando él jugaba había pura alegría. Cuando lanzaba, aunque había cosas que pudieran gustarte o no, uno veía en él ese chico. Esa es la alegría y la pasión que él representaba''.

Y hoy ese chico se ha marchado para siempre, víctima de un accidente que todos se resisten a aceptar y a pocas horas de su próxima apertura, programada para el lunes, en vez del domingo como estaba originalmente previsto.

Con Fernández muere no solo la esperanza de levantar a los Marlins de su larga mediocridad sino la promesa personal de un lanzador que estaba destinado a lograr grandes hazañas en el montículo.

"Habría que remontarse a la muerte de Roberto Clemente para encontrar un día tan triste como este'', dijo otro ilustre miembro de Cooperstown y la voz en español de los peces, Felo Ramírez. "Podía haber logrado tanto, su talento era tan vasto…No encuentro otro jugador para describir tanta pasión por este juego''.

Pero si Fernández era reverenciado dentro del terreno, su ausencia será notada en una comunidad que amaba y que le devolvía ese amor con la misma fuerza, por sus tantas contribuciones sin importar fecha ni horario.

A Fernández se le podía encontrar en entregas de comidas a familias necesitadas, de regalos a niños en Navidad, visitas a hospitales, recaudaciones de fondos y en cuanta causa humanitaria requiriera su presencia.

Su historia era la historia de tantos, emigrante que salió de Cuba por vía marítima y luego con 20 años irrumpió en las Mayores como un ciclón, sin olvidar sus raíces, pero abrazando su nueva vida.

"Queremos que la historia de José Fernández siga viva y se repita de boca en boca, y sea contada a nuestros hijos y nietos'', recalcó David Samson, presidente del club. "Si alguien quiere conocer el significado de la libertad, debe conocer la historia de José Fernández''.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2016, 2:56 p. m. with the headline "Lágrimas y dolor en los Marlins ."

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