José Fernández, hay muertes que enlutan a todo un pueblo
José Fernández es tan grande como el vacío que deja su ausencia. El dolor producido por su trágica muerte, ocurrida en la madrugada del domingo, enluta a un pueblo. ¿Cómo pudo haberle sucedido una cosa así a un joven que era un estallido de alegría?
Lo impactante del suceso es que se lleva una vida que tenía todo por delante. El dolor es infinito para su madre, su abuela y su novia, quien espera un hijo de él (cinco días atrás, Fernández anunció en Instagram que con su novia esperaban un niño, y puso la foto de ella tomándose la barriga).
La pérdida también es irreparable para sus amigos y para los cientos de miles de aficionados que lo quisieron bien. Los Marlins, el equipo que lo seleccionó en el draft 2011 y por el cuál José Fernández jugó toda su carrera, recogió en una palabra todo lo que sentimos: “estamos devastados”.
En el campo y fuera de él, Fernández había forjado una historia que refleja a todos los latinos que llegamos a Estados Unidos. Encierra esa fuerza para dejar el terruño y salir en busca de un futuro mejor. A cambio se ofrece coraje, determinación, tenacidad y sueños.
Tres veces intentó escapar de Cuba y las tres veces no pudo y tuvo que pagarlo con la prisión. A la cuarto lo hizo con su madre en el 2007 y no solo que la salvó de morir sino que llegaron a buen puerto para alcanzar la ansiada libertad.
Esa historia es la misma de millones de latinos. A lo largo de los años, por cualquier frontera, desde diferentes países miles de inmigrantes han intentando una y otra vez alcanzar la tierra prometida. Esas hazañas son anónimas, pero la de Fernández trascendió porque fue complementada por varios aditamentos: talento, calidad personal y una extraordinarias condiciones para jugar al béisbol.
Nada desaprovechó Fernández. Se convirtió en Novato del Año y en una de las estrellas de las Grandes Ligas. Regresó luego de una delicada operación en el codo y demostró que era un guerrero de buena madera. Por eso fue un shock su muerte súbita.
Han habido casos anteriores en que la muerte de un deportista ha enlutado a un pueblo.
El futbolista de la selección peruana Sandro Baylón, de 22 años, murió el 1 de enero del 2000 cuando al tratar de contestar su celular perdió el control de su automóvil y se estrelló. El croata Drazen Petrovic, de 28 años y figura de la NBA, chocó el 7 de junio de 1993 y murió a causa del impacto. El ídolo del fútbol panameño Rommel Fernández, de 27 años, chocó el 6 de mayo de 1993 y se mató.
Las trampas del destino no discriminan. Las personas más queridas también pueden ser las víctimas. Y a veces dejan a un pueblo sumido en el luto y el dolor.
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Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2016, 5:27 p. m. with the headline "José Fernández, hay muertes que enlutan a todo un pueblo."