Béisbol

Latinos, esteroides y Cooperstown: lo que los votantes desconocen y solo Dios sabe

IVAN RODRIGUEZ tuvo momentos de gloria con los Marlins en el 2003.
IVAN RODRIGUEZ tuvo momentos de gloria con los Marlins en el 2003.

Aunque parezca que han dado la batalla frontal a los esteroides, las Grandes Ligas siguen sin tomar el toro por los cuernos de lo sucedido en las décadas previas a que se implementara el férreo control contra las sustancias prohibidas y quieren que los menos indicados, los periodistas, cuelguen el sambenito de lo aceptado y lo prohibido.

¿Qué hacemos con esa generación manchada o bajo sospecha que trató de sacar provecho de algo que estaba al alcance de sus manos, en las vitrinas de las farmacias, o al menos fuera de alguna lista negra? ¿Por qué se le otorga el beneficio de la duda a Mike Piazza y se mide con una vara distinta a Iván Rodríguez?

Y la pregunta de las preguntas en este momento: ¿qué hace Manny Ramírez en la boleta para los candidatos al Salón de la Fama? Cuando el slugger dominicano fue suspendido por segunda vez, bajo la nueva política de control, se intuía que de manera automática quedaba exento de cualquier elección futura.

Pero aquí está su nombre en la boleta para que los periodistas de la Baseball Writers (BBWAA) decidan que hacer con su caso, y el hecho de que aparezca al lado de una casilla para decidir si entra o no a Cooperstown, se antoja como un visado de legitimidad, de lo contrario jamás se hubiera coqueteado con la idea de sumarlo a la relación.

¿Sería capaz la Federación Internacional de Atletismo de aceptar a Ben Johnson? A Ramírez le será más difícil entrar al Templo de los Inmortales que a un rico pasar por el ojo de una aguja…pero aquí está, porque como dijo David Ortiz hace poco, no ha existido otro bateador tan completo como él.

La situación de los grandes jugadores latinos en la boleta: Ramírez, Rodríguez y Vladimir Guerrero puede gradarse en tres valores en cuanto a sus probabilidades de entrar al Salón: cero para el primero, probable para el segundo y seguro para el tercero.

El puertorriqueño Rodríguez será el caso más llevado y traído, porque su nombre estuvo en boca de todos cuando José Canseco en su libro revelador-delator escribió que él mismo solía inyectar al decorado receptor. Una vez le preguntaron si su nombre estaba en la lista de positivos de unas pruebas efectuadas en el 2003 y respondió que "sólo Dios sabe''.

Pero los números de "Pudge'' son enormes, monumentales y, pese a las dudas, me inclino a creer que si no entra en primera instancia, pudiera hacerlo en algunas de las próximas ediciones, cuando se disipe un poco la niebla irracional que cubre este tema, por parte de los periodistas y de las Grandes Ligas.

Con Guerrero no existe tal duda. Su carrera se construyó encima de un talento natural que no se compra en la botica, con esos batazos salvajes y fuera de zona, con ese proverbial brazo que era un muro de contención para los corredores. Este entra derechito detrás de Juan Marichal y Pedro Martínez.

Sin que me quede nada por dentro, confieso que esta época de votaciones cada vez trae más confusión. ¿Acaso estaremos siendo injustos con Roger Clemens y Barry Bonds? ¿Es la duda lo suficientemente fuerte para dejar fuera -bate de corcho aparte- a Sammy Sosa? ¿Y Rafael Palmeiro, sus cifras no bastan hasta con desliz y dedo desafiante?

Nadie tiene la verdad en la mano, nadie dice nada, las Grandes Ligas no aclaran nada, pero esperan que los periodistas lo decidan todo.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2016, 2:59 p. m. with the headline "Latinos, esteroides y Cooperstown: lo que los votantes desconocen y solo Dios sabe."

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