Béisbol

Elección a Cooperstown: un jonrón para el Salón de la Fama, un ponche para los periodistas

VLADIMIR GUERRERO junto a Albert Pujols (i) en la primavera del 2016 con los Angelinos.
VLADIMIR GUERRERO junto a Albert Pujols (i) en la primavera del 2016 con los Angelinos. AP

La última elección de Inmortales representa un cuadrangular para el Salón de la Fama, pero un ponche para los miembros del Baseball Writers (BBWAA) entre los cuales me incluyo. Jeff Bagwell, Iván Rodríguez y Tim Raines merecen colgar su placa en Cooperstwon, pero no existe justificación alguna para dejar fuera a Trevor Hoffman y Vladimir Guerrero.

Aquí no vale aquello de que "eventualmente van a entrar'', porque claro está que lo harán. Nadie en su sano juicio puede decir que estos dos casos no poseen los números, la trayectoria y el aura de los grandes. Usar el premio del consuelo y la espera son una patética justificación de la injusticia.

Veamos el caso de Hoffman, por ejemplo, el hombre con más rescates en la historia de la Liga Nacional y el segundo de todos los tiempos (601), solo superado por otro inmortal en camino como Mariano Rivera. Por cierto, no existe mayor honor que otorgarles sus nombres a los mejores relevistas de las respectivas ligas en las cuales ambos brillaron.

Resulta increíble que el taponero deba esperar otros 12 meses más para saber lo que todos saben, para celebrar lo que otros celebran. Decepciona el desgano con el cual los periodistas especializados contemplan a quien sumó nueve temporadas con al menos 40 salvados y dejó una efectividad de 2.87 en una dilatada carrera de 18 años.

¿Es menos merecedor Hoffman que Raines, por ejemplo? Debió de ser elegido en la primera aparición en la boleta y nada ni nadie me puede explicar que haya quedado a un mínimo por ciento de ser vitoreado en esta jornada.

Ahora tomemos a Guerrero. En sus 16 contiendas conectó 449 jonrones y 477 dobles con un promedio histórico de bateo de .318, ocho bates de plata, nueve juegos de estrellas y un premio de Más Valioso en el 2004.

Quiero recalcar que Rodríguez, quien en su único año con los peces demostró su clase de pelotero, nunca falló una prueba de esteroides, pero la sombra de las sustancias prohibidas planeaba sobre su candidatura. En su libro "Juiced'', José Canseco describió como él mismo le inyectaba hormonas de crecimiento humano.

Ojo, no quiero restarle para nada méritos al puertorriqueño. También voté por él. Solo apunto a que Guerrero jamás fue mencionado en lista ni libro alguno y merecía entrar en su primer viaje a la votación. Por cierto, Bagwell también vivió a la sombra de los esteroides un buen tiempo. Al igual que Piazza, ya elegido en el 2016.

En esta nueva camada que entra en Cooperstown, Guerrero merecía estar por delante de Bagwell y Raines. Hoffman merecía estar por delante de todos. Pero ahí nos dirán, "eventualmente van a entrar'' para contentarnos de forma momentánea, para contentarlos de manera pasajera. A mí, al menos, no me sirve de consuelo. No sé si a ellos.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2017, 6:49 p. m. with the headline "Elección a Cooperstown: un jonrón para el Salón de la Fama, un ponche para los periodistas."

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