Béisbol

La inquietante pelota cubana entre el cambio de nombres y el cambio de fondo

HERIBERTO SUAREZ e Higinio Vélez (d) han presidido el período más oscuro de las Series Nacionales.
HERIBERTO SUAREZ e Higinio Vélez (d) han presidido el período más oscuro de las Series Nacionales.

La sacudida en las estructuras del béisbol cubano promete traer nuevas caras. Por el momento Yovani Aragón aparece como director "interino'' de la comisión nacional en sustitución de Heriberto Suárez, mientras que todavía no se aclara la situación de Higinio Vélez, el mal amado presidente de la Federación Cubana de ese deporte.

"Qué se puede esperar de un hombre que viene de la agricultura'', me comentó recientemente alguien de visita en Miami cuyo nombre no voy a revelar, pues podría hacerle daño por su prominencia en la pelota de la isla, sobre el defenestrado Suárez, a quien seguro pasarán a "otras funciones''.

La mayoría de los peloteros jóvenes y en activo hablan mal o con desdén de Suárez; mientras los veteranos, los que vieron pasar sus mejores días y hoy sobreviven a medio camino entre la gloria y el olvido, suelen echar pestes de Vélez. Algunos lo aborrecen.

Ninguno de los dos se ha ganado el cariño de las generaciones pasadas y actuales, y les ha tocado presidir el período más oscuro y decadente que se recuerde en la historia de la pelota cubana. En Series Nacionales, quiero aclarar, porque en Grandes Ligas ya estamos hablando de otros 20 pesos.

Antes de ellos pasaron por sus cargos otras figuras grises que, si dejaron alguna huella, fue por lo malo que hicieron y la opacidad de sus decisiones en otros momentos de pretendida abundancia económica y deportiva. Parafraseando al poeta, pasaron por sus puestos sin saber que pasaron...o que arrasaron.

Puede ser que a Aragón le quiten el interinato con el pase a permanente y que nombren a un nuevo presidente de la Federación. Por ahí se rumoran nombres, que si este, que si aquel, que si Víctor Mesa…Quizá Vélez -a cruzar los dedos- recurve como el incombustible que ha sido en los últimos tiempos, pero desde hace rato se precisa una transformación. El estado de cosas no puede continuar así.

A quienes finalmente les correspondan los puestos habría que pedirles que, sin llegar a hacer un harakiri político u orinar contra el ventilador del poder, tuvieran el valor de comandar y defender nuevas ideas, buscar otras soluciones, romper con esquemas y narrativas gastadas. Audacia y más audacia, como exigía Danton.

Habría que pedir también, a quienes corresponda allá arriba, la retirada total de las manos metidas, el cese de las orientaciones bajadas desde el potente olimpo, de los padrinazgos por lealtades. Que dejen hacer a los estrenados ejecutivos, que se equivoquen por ellos y no por indicaciones de otros, como casi siempre ha sido.

La Serie Nacional, de la forma en que está estructurada, camina a trompicones. Mientras no haya una presencia verdaderamente privada, un soporte en la moneda que vale y brilla, y una disminución evidente de la gestión estatal, la pelota seguirá gravitando de manera negativa en una economía con atisbos de mercado, aunque en una infancia indefinida y con una incapacidad crónica para el despegue.

El gobierno que se preocupe por la educación deportiva en las escuelas, en las universidades. Para el deporte de alto rendimiento hay que buscar otros patrocinios no estatales, y para el béisbol, especialmente con su temporada larga, los mejores y abundantes. Tal vez pudiera ser mitad de empresas foráneas, mitad cubanas. Que pague otro. No los ciudadanos con sus impuestos. Ni las remesas ni las exportaciones.

Los peloteros que reciban su salario en la moneda que reine en el momento y en cantidades acordes para una vida holgada, sin preocupaciones. Que no todos ganen lo mismo, porque ese principio económico de la igualdad ha sido un motor para el desastre y la apatía. El que más rinda, que más perciba. Con contrato incluido. Con bonos y premios.

Veremos qué negocia Cuba en Culiacán con la Confederación del Caribe para intentar convertirse en miembro pleno y dejar de ser invitada. El asomo de una liga profesional sería un primer paso importante en ese sentido. Aunque no se dejad de reconocer el complicado contexto del Embargo Comercial y una serie de complejidades que todo lo enredan cuando se trata de la isla.

Pero eso es lo que se esperaría de los nuevos jerarcas, innovación y sorpresa, capacidad para atrapar la luz en el túnel, manos libres para negociar y actuar. Aragón, Mesa, San Juan de los Palotes…el nombre es lo de menos, el cambio es lo de más.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2017, 11:40 p. m. with the headline "La inquietante pelota cubana entre el cambio de nombres y el cambio de fondo."

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