Béisbol

El Clásico Mundial necesita de un Estados Unidos vencedor para entrar en madurez

El logo del Clásico Mundial en el Marlins Park anuncia la fiesta del béisbol en Miami que albergará al Grupo C. Foto tomada el 8 de marzo del 2017.
El logo del Clásico Mundial en el Marlins Park anuncia la fiesta del béisbol en Miami que albergará al Grupo C. Foto tomada el 8 de marzo del 2017. pportal@miamiherald.com

Si Estados Unidos no gana, el Clásico Mundial de Béisbol habrá servido de poco o nada. Esta es la premisa que suelen esgrimir quienes contemplan el retoño de las Grandes Ligas como un impedimento en medio de un calendario atestado que apenas da tiempo para este racimo de juegos en Asia, México y varios mercados locales.

Los gerentes generales no quieren saber del evento. Al final, ellos arman sus equipos para ganar la Serie Mundial y no este arrebato de banderas. A muchos fanáticos poco les importa el triunfo de la escuadra nacional en detrimento de las naciones Medias Rojas o Yankee. A un puñado de estrellas les resulta un estorbo.

Cuando a Noah Syndergaard le preguntaron si quería estar en la rotación de su país, dijo rotundamente que no y hasta se dio el lujo de una explicación al comentar que no iba, "porque soy un Met. Nadie llegó al Salón de la Fama y ganó la Serie Mundial jugando en el Clásico''.

Al menos no se le puede acusar a Syndergaard de disfrazar, como otros, su negativa a integrar la selección estadounidense tras los escudos de potenciales lesiones o la necesidad de asegurar un puesto en la primavera. Muchos jugadores no sienten la urgencia nacional y punto.

No sienten la presión social ni laboral. No los acechan los intereses corporativos ni de los ratings de televisión. Syndergaard no es Cristiano Ronaldo infaltable en Portugal o Messi ineludible en Argentina. Si las estrellas van, bien. Si no, también. Nadie pondrá el grito en el cielo y menos sus equipos de Grandes Ligas.

Pero sería mentira decir que este equipo del 2017, al igual que sus tres antecesores, no estaban en condiciones de ganar el Clásico. Tal vez no llevaron o llevan a todas las súper estrellas del momento, aunque siempre tuvieron luminarias enormes: un Derek Jeter, un Alex Rodríguez ayer, un Nolan Arenado o un Buster Posey hoy.

¿Qué ha faltado? Quizá un poco más de compromiso, cohesión, sentido nacional y comprensión global del juego en esos equipos; respaldo social fuera de ellos. En cualquier caso, la marca de 10-10 y la ausencia en finales sirve de recordatorio del fracaso.

Si las Grandes Ligas pretenden seguir cultivando el Clásico, están obligadas a buscar el mejor roster posible y a la vez sacar al béisbol del provincianismo en que lo ha sumido por diseño propio, por ese interés de convertirlo en algo de ciudad. El organismo rector del béisbol ha fracasado, hasta el momento, en vender a sus mejores exponentes. Mike Trout podría caminar por muchas ciudades del mundo y nadie lo reconocería.

Jim Leyland, el histórico manager, cree tener bajo su mando al grupo correcto, el que romperá la leyenda negra del desinterés y finalmente le dará al país creador del béisbol su primer título. Uno a uno, él mismo fue logrando el compromiso de sus jugadores. Uno a uno, todos le dijeron que sí.

No voy a ser de esos que afirman la necesidad de un triunfo estadounidense para asegurar la supervivencia del Clásico, pero sí creo que sería espectacular un éxito de los de casa. Un triunfo para variar.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de marzo de 2017 a las 2:58 p. m. con el titular "El Clásico Mundial necesita de un Estados Unidos vencedor para entrar en madurez."

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