Béisbol

Martí debe seguir reinventando la alineación cubana ante el abismo holandés

FREDERICH CEPEDA deja escapar el bate en la primera entrada del choque del 14 de marzo.
FREDERICH CEPEDA deja escapar el bate en la primera entrada del choque del 14 de marzo. AP

A no ser por ese resultado adverso al final, las sustituciones de Carlos Martí funcionaron a las mil maravillas en el choque perdido hace unas horas contra Japón, pero queda claro que el manager cubano se puede quedar corto frente a Holanda si no sigue sacudiendo su alineación.

El cambio de Yurisbel Gracial a segunda base, la llegada de Jefferson Delgado a tercera, la aparición de Víctor Mesa en el jardín derecho y la presencia de Yosvani Alarcón en la receptoría surtieron efecto en un ataque que solo fue negado por las fallas defensivas -mentales y físicas- de la escuadra cubana y la superioridad nipona.

Pero esto no puede detenerse aquí. A pocas horas de que usted lea esta nota, Cuba saldrá al terreno del Tokyo Dome con la ilusión de vencer a Holanda y forzar un partido de desempate, propiciado por ese dichoso sistema de clasificación que parece sacado de una cátedra del Instituto Tecnológico de Massachussets.

Si al estratega cubano debe haberle costado trabajo la asignación de Carlos Benítez -con él ganó el título en la Serie Nacional y le fue bien en la Serie del Caribe- a la banca, ahora tampoco debe temblarle la mano para sentar a Frederich Cepeda, quien está viviendo aquí de rentas pasadas, de lo que fue y ya no es, con todo el respeto que merece.

Probablemente, Martí lo mantenga en la alineación como respeto a sus galones gastados y una trayectoria intachable, pero sería el peor favor que le haría al equipo, a Cepeda y a él mismo en última instancia. No se puede tener un tercer bate con promedio de .067. Sea quien sea, y menos en un torneo corto y en un juego de vida o muerte.

Con Cepeda en el banco, lo mejor que haría Martí sería entonces colocar a Alfredo Despaigne de bateador designado. El fornido pelotero ya no está para los trotes en los jardines. No voy a usar aquí el viejo chiste de la Venus de Milo. Solo notar que su brazo carece de esa explosividad tan necesaria para atemorizar a los corredores.

Por Despaigne traería de vuelta a las praderas a Yoelkis Céspedes, quien no ha sido el mismo del primer choque ante los japoneses, aunque todavía en potencia aparece como un bate para tomar en cuenta. Tal vez se pudiera emplear a Guillermo Avilés y, sin embargo, para el granmense tendría guardada otra tarea: primera base.

Diga lo que se diga, Avilés fue inscrito para este Clásico Mundial como un infielder y no es un advenedizo en la inicial. William Saavedra, hasta el propietario de la posición, no se ha visto con soltura allí y apenas conecta para .222.

Una última cosa. Con Cepeda viendo los toros desde la barrera, Gracial debe ser movido al tercer puesto en la alineación y Alarcón al quinto, para darle una protección real a un Despaigne que como designado deberá sentirse más cómodo con el madero.

Quizá no signifique de mucho, tal vez sea ya demasiado tarde contra unos tulipanes superiores en el papel y casi seguro en la realidad con esos espectaculares infielders, pero no hay nada que ganar si se insiste en una fórmula gastada e inservible. Nos vemos en unas horas.

 

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2017, 1:35 p. m. with the headline "Martí debe seguir reinventando la alineación cubana ante el abismo holandés."

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