Béisbol

El mediocre pitcheo y el irregular bateo son las causas del descalabro de los Marlins

Don Mattingly (izq.), mánager de los Marlins, discute con Bob Geren, coach del banco de los Dodgers en la escaramuza del sábado.
Don Mattingly (izq.), mánager de los Marlins, discute con Bob Geren, coach del banco de los Dodgers en la escaramuza del sábado. Getty Images

Se cumple el primer cuarto del calendario de temporada y los Miami Marlins ocupan el último lugar de la División Este de la Liga Nacional con el peor récord en ambos circuitos.

En los últimos 12 juegos los peces han perdido diez con cinco derrotas de forma consecutiva. Los resultados adversos no sólo han sido en terreno ajeno (8-13), en Miami han sido peores (6-14).

¿Qué ha ocurrido? ¿Bajo rendimiento colectivo? ¿Poca entrega en el terreno? ¿Estarán los jugadores afectados por el anuncio de que la franquicia está en proceso de venta?

Existen voces que culpan al mánager Don Mattlingly y a sus entrenadores. No lo creemos. Ellos no son culpables del pésimo rendimiento. Ellos no batean, tampoco lanzan.

En el béisbol los números hablan y cuando analizamos las estadísticas vemos que el único renglón positivo ha sido la defensa, ubicada en el quinto lugar en errores con 22 y cuarto en promedio con .985.

Un pitcheo mediocre y un bateo improductivo han sido las causas del descalabro. El cuerpo de lanzadores trabaja para 4.65 de efectividad (13 en LN) y son los que más pasaportes otorgan (183). El cerrador ha salvado cuatro juegos en 12 oportunidades (último en ambos circuitos). Su principal abridor el dominicano Edinson Vólquez aún no ha saboreado el néctar de la victoria (0-6).

En la ofensiva individual sobresalen Marcell Ozuna, Giancarlo Stanton, J. Realmuto y Justin Bour, pero colectivamente el bateo no ha sido bueno. Ocupa el décimo lugar de la liga en promedio con .254, onceno en embasamiento (.315), duodécimo en impulsadas (160) y anotadas (165).

Las lesiones también han estado presentes, incluyendo a dos estelares como el antesalista venezolano Martín Prado y el torpedero cubano Adeiny Hechavarría.

Es difícil que una novena pueda subir posiciones cuando tolera más carreras a sus rivales (210) que las anotadas a la ofensiva (165). Los peces promedian cuatro anotaciones por juego, pero permiten cinco.

Nos llama la atención esta caída colectiva, pues aunque Miami no sea el mejor equipo, es muy superior a como está jugando.

En los deportes de conjunto la armonía entre los jugadores es muy importante para sumar victorias y títulos. En muchas ocasiones cuando una novena ha pasado por una racha muy mala, las raíces de los problemas fueron situaciones internas. Así ha sido a lo largo de la historia.

Es imposible comprobar que la posible venta del equipo haya afectado psicológicamente a los jugadores, pues no estamos en sus mentes y ellos no lo dicen. Pero la posibilidad es real, pues hacerlo en plena etapa de competencia es un factor de riesgo para la concentración que necesitan los peloteros.

La temporada aún es joven y los Marlins están a tiempo para subir escalones. Para lograrlo hay que comenzar a ganar partidos jugando un buen béisbol. Con alegría. Con mentalidad positiva. Con la concentración necesaria. Con armonía.

Confiemos en la recuperación.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2017, 6:29 p. m. with the headline "El mediocre pitcheo y el irregular bateo son las causas del descalabro de los Marlins."

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