Miami busca un sedante para sus males de profundidad en el Draft de las Mayores
Levantar el dedo acusador y señalar al grupo de evaluadores de talento de los Marlins por el pobre elemento deportivo en la granja no sería del todo correcto ni certero. Aquí la culpa tiene varios padres y a todos los niveles de la organización.
Por cada Jared Cozart o Andrew Cashner que ha llegado al equipo, se marchan al menos un par de prospectos bajo la premisa de ganar ahora y preocuparse del futuro después, por muy peregrinas que hayan sido estas visiones de competencia. Lo cierto es que las Menores de Miami aparecen como las peores del momento.
"Más allá de la calidad de este o aquel prospecto, lo cierto es que no aguantan mucho abajo'', comentó una fuente cercana al club. "Unos son ascendidos rápidamente como en su momento sucedió con Yelich o Stanton, otros son cambiados como Josh Naylor. A ese ritmo no es fácil asegurar la continuidad''.
Esa situación pudiera paliarse -no solucionarse- a partir de este lunes, cuando los Marlins acudan al Draft con tres elecciones en los puestos 13, 36 y 51, lo cual tiene ocupado a Mike Hill, presidente de operaciones de béisbol.
Sin olvidar la potencial venta del club, cuyas negociaciones siguen adelante en el mayor silencio posible, la alta oficina de los peces continúa con sus planes como si todo siguiera igual para el 2018, o al menos esa es la sensación que se pretende dar.
Ciertamente, a Miami le hubiera encantado hacerse de uno de los primeros 10 puestos, pero el 13 no está nada mal y solo cabría recordar que José Fernández fue elegido en la posición 14ta en el 2011.
¿En quién está pensando el club? De acuerdo con Keith Law, un gurú de ESPN en este tipo de sorteos, los peces han fijado su vista el lanzador zurdo Shane Baz, quien viste el uniforme del preuniversitario Cypress, en Texas.
Por su parte, los expertos de MLB.com insinúan que el conjunto estaría considerando al también zurdo D.L. Hall, lanzador del preuniversitario Valdosta en Georgia, sin dejar de tener en mente al derecho de UCLA Griffin Canning.
En todo caso, pareciera que Miami habría decidido firmar a un lanzador joven como Fernández y Braxton Garrett en el 2016, ambos con 18 años en el momento de ser tomados en el Draft.
Si en la selección previa Garrett -quien estaría resignado a ser operado de una Tommy John en el codo izquierdo- recibió un bono superior a los $4 millones, en esta ocasión la primera elección de los Marlins recibiría un premio de $3,875,800; mientras que el resto de los prospectos se repartirían lo que quede de los $9,376,000 que posee el equipo para gastar.
A diferencia de otros deportes donde las jóvenes figuras hacen impacto inmediato, el camino por las Menores suele estar lleno de trampas, retos y mucho tiempo en la mayoría de los casos antes de recibir el llamado a la gran carpa.
Miami no va a resolver sus problemas de profundidad en la granja con unas elecciones inteligentes este lunes, pero al menos podría fijar un curso positivo y estable para las venideras temporadas, aunque venga un nuevo grupo propietario con mando en plaza.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de junio de 2017, 2:33 p. m. with the headline "Miami busca un sedante para sus males de profundidad en el Draft de las Mayores."