Béisbol

Sin el ADN o el talento de los del pasado, el actual equipo Cuba es presa del desánimo

MOMENTO EN el dugout cubano antes del inicio de un juego contra los universitarios de EE.UU
MOMENTO EN el dugout cubano antes del inicio de un juego contra los universitarios de EE.UU

La voz sonó sincera del otro lado del teléfono. "Hermano, ¿por qué no aprovechas y te quedas?'', preguntaba a uno de los integrantes del equipo cubano anclado en Carolina del Norte un compatriota actualmente en Ligas Menores. Las palabras venían sin tintes políticos, eran más que todo una circunstancia de vida.

"Ya para qué'', respondió el pelotero de la isla con un mohín de resignación. "Ya no tengo tiempo para esto, lo mejor que hago es volver a Cuba y seguir viajando mientras sea posible. Hasta que no de más. Ya estamos locos por volver''.

El tiempo para "esto'' no es el otro que el potencial para jugar en las Mayores y lo de loco por volver se explicaría por sí solo si uno viaja a Cary, el pueblito de North Carolina donde se aloja la escuadra nacional antillana.

Con una seguridad relajada, sin esa psicosis de persecución que merodeaba a los conjuntos del pasado, los peloteros cubanos van y vienen por el hotel como sombras, tratando de matar el tiempo de cualquier manera posible en un día libre, donde lo más divertido fue salir a comer a un restaurante cercano.

"Esto es lo más parecido a la Siberia'', expresó una fuente que suele seguir a los principales clubes de la isla y presenció el diálogo entre los dos jugadores. "Es lo más aburrido del mundo. Los cubanos se ven cansados, desanimados. Por lo que he hablado con ellos, quisieran que la gira terminara hoy mismo''.

Pero les restan dos choques el jueves y el viernes contra una selección de universitarios para rematar un periplo que comenzó días atrás con una desastrosa incursión -16 derrotas y solo cinco victorias- por la Liga Can-Am, un circuito independiente que ahora debe parecerles maravilloso en comparación con los choques en North Carolina.

Tras perder los tres primeros de manera consecutiva, quizá los cubanos levanten cabeza y ganen los dos desafíos restantes, pero de acuerdo con varios testigos presenciales da la impresión que los peloteros desean no estar más allí, desean que los juegos se acaben cuantos antes, desean regresar a su tierra. Todos.

"Las nuevas leyes para los cubanos han dificultado mucho el proceso para los más jóvenes y desalientan a los más viejos, que entienden que con 30 o más años no serán firmados o apenas recibirán un miserable contrato'', comentó otra fuente. "También está el tema de la terminada ley de pies secos y pies mojados. El que se queda debe permanecer varios meses en un limbo. Mejor quedarse o viajar a un tercer país''.

En la prensa cubana se buscan argumentos para explicar el fracaso. Se pone el dedo acusador encima del pitcheo, se barajan las correlaciones de ponches y bases por bolas cada nueve entradas, se hacen referencias a la inestabilidad ofensiva, ahora desaparecida contra los colegiales de Estados Unidos.

Sin embargo, no se puede desconocer el factor anímico que, para aquellos de frente al espectáculo, denota una falta de estímulo nunca o pocas veces vista en otros planteles nacionales cubanos.

"Tal vez sea producto de la falta de ese súper talento del pasado, pero se echa en falta chispa, liderazgo en lo visto hasta el momento'', agregó la segunda fuente. "Antes veíamos equipos tristes por la derrota, molestos por algún resultado adverso. A lo mejor es algo pasajero, pero este equipo es presa del desánimo. No es como los de antes''.

 

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2017, 0:24 a. m. with the headline "Sin el ADN o el talento de los del pasado, el actual equipo Cuba es presa del desánimo."

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