Béisbol

De Tierra Bomba a Miami, la historia del pitcher que sorteó selvas y serpientes tras un sueño

TAYRON GUERRERO asiste a su segundo Juego de las Estrellas del Futuro.
TAYRON GUERRERO asiste a su segundo Juego de las Estrellas del Futuro.

A pesar de su nombre de estruendo, la isla Tierra Bomba padece de una quietud terrible. No hay automóviles, las pocas casas diseminadas en este enclave del Caribe colombiano son puntos dentro de una jungla densa y la única vía de comunicación con el continente es mediante un ferry sin grandes dimensiones ni pretensiones.

Tayron Guerrero nació en Tierra Bomba y no ha olvidado los recorridos a pie por terrenos infestados de serpientes hasta el embarcadero donde tomaba el bote que lo llevaría a Cartagena para aprovechar las horas del día aprendiendo los rudimentos del béisbol.

"Hay que amar mucho este juego para hacer lo que yo hacía'', comentó Guerrero, quien representará a los Marlins este domingo en el Juego de las Estrellas del Futuro. "Fueron muchas semanas de largas caminatas, de atravesar el mar, de ir y venir sin saber qué podía suceder. Yo solo quería jugar''.

Muchas veces, cuando regresaba de noche a su pueblo de Bocachica, Guerrero se ponía a rezar, a conversar con Dios para alejar los miedos de su mente, mientras veía a lo lejos las luces mortecinas de su casa familiar.

Uno y otro día se repetía la historia: cruzar la jungla, navegar, entrenar en Cartagena, tirar pelotas lo más duro posible, como si en ellas lanzara su esperanza. La gente de Bocachica no tenía idea que este chico alto como la rama de un árbol estaba muy cerca de dar una voltereta en vida.

"A los Padres de San Diego les encantaba mi velocidad y por eso me firmaron'', apuntó el chico de 26 años que en actualmente marca 102 millas por hora en el radar. "Reconozco que era un lanzador muy descontrolado, sin tener idea clara de lo que era el pitcheo inteligente. No fue fácil la adaptación''.

De pronto, Tierra Bomba se fue alejando en la geografía de Guerrero y desde los campos primaverales de Arizona, el colombiano tuvo su primer gran momento al ser elegido al Juego de las Estrellas del Futuro en el 2014.

Posteriormente vendría el debut en el 2016 -en su primera actuación ponchó a Buster Posey- y luego el canje que lo enviaría junto con Andrew Cashner a Miami, donde espera encontrar un hogar permanente.

"Sé que los Marlins están intrigados con lo que puedo hacer'', agregó Guerrero, quien dejó buena impresión en el spring training. "Solo debo seguir mejorando y trabajar más duro, pero siento que mi momento se acerca para hacer impacto en Grandes Ligas''.

Algunos dentro de la organización confían en que el desarrollo de Guerrero le permita dominar la totalidad de sus envíos, sobre todo los secundarios, para que un día no muy lejano pueda aspirar a convertirse en el cerrador.

Con todo el desbarajuste inminente y los cambios potenciales de personal en la organización de Miami, esa oportunidad pudiera estar más cerca de lo que imagina.

El segundo gran momento de Guerrero tuvo lugar en Miami, cuando representó en marzo pasado por primera vez a Colombia en el Clásico Mundial de Béisbol, dentro de un grupo donde los cafeteros murieron con las botas puestas y dejaron una grata impresión.

"Eso fue tremendo porque vino mi familia a verme y pusimos en alto el nombre de Colombia'', recalcó Guerrero, actualmente en la sucursal de Doble A en Jacksonville. "Este Juego de las Estrellas del Futuro en Miami lo presiento como una buena señal de que podré ayudar a los Marlins muy pronto''.

¿Qué dirán entonces en Tierra Bomba?

"Que el esfuerzo valió la pena'', concluyó Guerrero.

 

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2017, 1:52 p. m. with the headline "De Tierra Bomba a Miami, la historia del pitcher que sorteó selvas y serpientes tras un sueño."

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