Béisbol

Ventas y cambios, la larga temporada de Miami se resume en palabras cortas

pportal@miamiherald.com

Se apagaron las luces y silenciaron los ecos. La fiesta se fue a otra parte y queda la ciudad con su equipo en espera de lo que pueda suceder. Se anticipa mucho de lo que se desconoce todo. Una venta de franquicia no es cosa de todos los días, los cambios de peloteros…a eso estamos acostumbrados.

Afirma el Comisionado del Béisbol Rob Manfred que pronto se sabrá el nuevo propietario de los peces. Otra cosa no es de desear. El culebrón de la venta de los peces va de un bandazo a otro con un guión errático. El grupo inversor de hoy se desvanece con los problemas del futuro, el Bush que estaba al lado de Jeter se marcha para reaparecer al lado del Romney. Entra en la pintura Michael Jordan. Antes estaba Tom Glavine. ¿Quién entiende esto?

Dicen por ahí que esta es la noticia peor reportada del mundo. Lo que sí es cierto es el interés de Jorge Más, un conocido empresario local, en comprar los Marlins. Sería algo así como el Arte Moreno del sur de la Florida. Dice Manfred que los tres grupos están vivos y coleando. Jeffrey Loria decidirá luego a quién le entrega las riendas de su reino.

Lo que sí debe haber decidido ahora el todavía dueño del club es quién se va y quién se queda de los sospechosos habituales que pueblan la plantilla de los peces. Dicen que nadie estaría a salvo del vendaval de cambios. Aunque eso podría haberse refrenado a la luz de un pensamiento más lógico. Algunos tendrán que permanecer. No se puede fundar nada sobre tierra arrasada.

Más allá de cualquier consideración, de noticias de compras y ventas, lo cierto es que los Marlins no acaban de salir de la mediocridad en que los ha metido la atroz ausencia de pitcheo abridor y los altibajos del bullpen.

A cinco juegos de la marca de .500 (41-46) y a nueve del segundo Wild Card, parece muy difícil que el equipo pueda remontar de una manera electrizante y sostenida como para aguantar la reacción de canjes que pudiera desencadenar el alto mando en las próximas semanas.

Un nuevo propietario y la posibilidad de una transformación en la plantilla. En el horizonte se avizora la tormenta perfecta para bien o para mal, una sacudida telúrica que se sentirá en el último rincón del parque de La Pequeña Habana.

Cuando Manfred levantó campamento el martes al final del Juego de las Estrellas, lo hizo a sabiendas de que Miami seguirá estando en el centro de su agenda. Siempre se nos dijo que la segunda mitad de temporada sería aburrida, casi abúlica. Lo que viene caminando, sin embargo, nos mantendrá al borde de los asientos. Lo mejor de la novela está por suceder. Llegaron los capítulos decisivos.

 

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2017, 3:42 p. m. with the headline "Ventas y cambios, la larga temporada de Miami se resume en palabras cortas."

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