Béisbol

Cuban Slugger, cuadrangular de amor al béisbol entre La Habana y Miami

JOSE FERNANDEZ inmortalizado en esta obra de Reynerio Tamayo como parte de la exposición Cuban Slugger.
JOSE FERNANDEZ inmortalizado en esta obra de Reynerio Tamayo como parte de la exposición Cuban Slugger.

Superman está a punto de lanzar la pelota en el Gotham City Stadium, mientras algunas de las mejores estrellas negras dan un paseo mágico en un carro de los 50 por ¿Nueva York? ¿La Habana? ¿La noche o la memoria? Eso es lo de menos. En la exposición Cuban Slugger del pintor Reynerio Tamayo la travesía es más importante que el destino.

Ha estado entre nosotros desde hace varias semanas, en el Kendall Art Center (12063 SW, 131 Ave.) y estará abierta hasta el 7 de agosto, pero basta toparse con la primera imagen de la muestra para intuir que estamos delante de un verdadero cuadrangular donde el béisbol y el arte, el humor y las alegorías, y lo cubano por encima de todo, van tomados de la mano.

"Siempre he visto al béisbol como algo que nos une donde quiera que estemos, un sentimiento que necesita ser reforzado constantemente'', afirma Tamayo, nacido en Niquero en 1968. "Para nosotros, la pelota es casi una religión, un signo de vitalidad y un lenguaje''.

Tamayo, un enfermo al béisbol por encima de cualquier consideración filosófica o política, se convierte en puente donde van y vienen las épocas, los momentos y los héroes, esas figuras que nos identifican desde un Adolfo Luque, a un Omar Linares o José Fernández.

En lo posible y sin pretensiones, el recuerdo sostiene la casa de una nación por maltrecha que se encuentre y el artista se lanza como pocos al rescate de aquellos negados o condenados al olvido por tanto tiempo. Que en cuba se pueda apreciar la imagen de Cristóbal Torriente junto a la de Tany Pérez no es poca cosa, sino todo lo contrario.

Juega Tamayo con los tiempos, se burla de las diferencias y apela al humor, esa herramienta que desarma malas intenciones. En uno de los cuadros el ex presidente Barack Obama, con una sonrisa socarrona, se apresta a tirar una bola escondida o más bien encendida contra el equipo Cuba. Da risa o da qué pensar.

Habría que saber un mínimo del tema. Saber por ejemplo que Pérez fue el corazón de la Gran Maquinaria Roja, de ahí su brazo con tintes robóticos o que Pedro Luis Lazo viene de la tierra del tabaco, Pinar del Río, que Mike Cuéllar era devoto de la Caridad del Cobre, la virgen que lleva en la gorra. Quizá el amor por el béisbol lo explica todo.

La pieza más impresionante, al menos para el redactor, es la de un José Fernández rodeado por figuras que han dejado cierta huella en la humanidad, a un lado Mahatma Gandhi y José Martí, del otro James Dean y Martin Luther King, sin olvidar a Chano Pozo o Salvador Dalí, entre muchos otros, tal vez como un homenaje lejano a la carátula del Sargent Peppers de Los Beatles.

"Para mí José era algo especial y creo que nos legó algo importante en muy poco tiempo'', agrega el artista que reside en la isla. "Su pérdida fue algo tremendo y duro. Pero para los cubanos ya es inmortal''.

Como tantos de su generación, a Tamayo también le preocupa el futuro del béisbol en Cuba y quisiera que jamás perdiera ese lugar prominente, fibra del alma nacional, identidad y espejo que refleja lo mejor y lo peor, aunque siempre -se desearía- punto de encuentro.

Nunca antes se había mostrado una exposición enteramente dedicada a este deporte, salida de una sola pluma, de una sola mente. Nunca antes se le había dedicado este homenaje individual al béisbol de manera vital, rotunda, mediante el arte. Cuban Slugger la saca del parque y nos mete de lleno en un amor que nunca se fue.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2017, 4:25 p. m. with the headline "Cuban Slugger, cuadrangular de amor al béisbol entre La Habana y Miami."

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