El intocable de Miami decide con jonrón el juego para los Marlins
J.T. Realmuto no se toca. Apenas existe una llamada telefónica en la cual los gerentes generales dejen de preguntar por el estado "migratorio'' del receptor de los Marlins. La respuesta del alto mando del club siempre es la misma: ni se mueve, ni se vende. Es el más intocable de todos.
El enmascarado de Miami destrozó con un cuadrangular un empate a tres carreras para abrir el viernes en la noche las compuertas de un éxito 7-3 sobre los moribundos Rojos de Cincinnati y reafirmar este agradable momento del equipo de casa que parece decidido a caer -o continuar- con las botas puestas y los bates al hombro.
Que Realmuto era una pieza clave se sabía desde rato largo, pero nada como noches importantes para recordarlo: un doble, un jonrón, una remolcada de oro, una presencia y un liderazgo irremplazables.
"Estos son días [con tantas lesiones] en que otros jugadores deben dar el paso adelante'', afirmó el catcher. "Estas semanas están demostrando de qué estamos hechos''.
El mismo día en que se operó el capitán Martín Prado, Realmuto, de manera simbólica, tomó el gafete que le confiere tal autoridad y depositó a los Marlins a un juego de conquistar su tercera serie particular al hilo.
Hasta el momento de su bambinazo en la séptima entrada, Miami se había dado a la tarea de desmontar una ventaja de tres carreras que los visitantes forjaron en la primera entrada, aprovechando debilidades del abridor Vance Worley.
Cuando parecía que el derecho se desvanecía en jirones, de alguna manera encontró la forma de reponerse y darle a su equipo otros tres capítulos inmaculados, preparando el camino de una remontada que se inició en la cuarta con dos rayitas y se consumó en la sexta con una conexión por tercera de Giancarlo Stanton.
"Cometí algunos errores al principio y no podía trabajar en las esquinas, pero luego logré encaminarme y ayudar al club en lo posible'', explció Worley. "Yo sabía que el equipo iba a recuperarse, al menos iba a intentarlo''.
De esta manera, los Marlins vengaron una derrota sufrida semanas atrás por este mismo Sal Romano que ahora no pudo pasar de 3.2 episodios por el acecho constante de un club que se niega a ceder bajo el peso de la diferencia.
Habría que aplaudir a Ichiro Suzuki, quien con un doble llegó a 3,060 imparables para empatar en el puesto 22 de la lista histórica con Craig Biggio, a un Mike Avilés que sacó una pelota en la séptima con uno a bordo, incluso a un Derek Dietrich con dos dobles, pero el aplauso mayor se lo llevó Realmuto.
El receptor de los peces batea para .313 en lo que va de temporada, pero su promedio asciende a .373 en julio y a .410 en los últimos siete días, sin dejar de mencionar que sus 12 jonrones constituyen una marca personal.
"Creo que el poder siempre estuvo ahí, pero cometía errores, me metía en malos conteos'', explicó Realmuto. "Con la ayuda de mis coaches de bateo he ido refinando mi swing. Me falta mucho por mejorar''.
Por eso es que la respuesta a un potencial canje siempre o hasta ahora es no. Giancarlo Stanton, Christian Yelich y Marcell Ozuna están igualmente en la lista de intransferibles, pero ninguno el punto de altura de Realmuto. ¿Cuánto cuesta un receptor de su calibre en las Mayores? Lo dicho. Ni se mueve. Ni se vende.

MARCADOR FINAL:
Miami 7, Cincinnati 4
MOMENTO CLAVE:
El cuadrangular de J.T. Realmuto en la séptima entrada para romper un empate a tres carreras. Los peces facturaron cuatro en ese episodio.
LA FIGURA:
Realmuto, que no solo batea para .373 este mes de julio, sino que implanta una marca personal de cuadrangulares con 12.
DECISIÓN:
Gana: McGowan. Pierde: Peralta.
MARCAS:
Miami (48-53). Cincinnati (41-62)
EN CIFRAS:
Con un doble en la sexta, Ichiro Suzuki llega a 3,060 hits para empatar en la listo de todos los tiempos con Craig Biggio en el puesto 22.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de julio de 2017, 10:17 p. m. with the headline "El intocable de Miami decide con jonrón el juego para los Marlins."