Cambiar a Stanton podría ser el primer gran error de Jeter y los nuevos dueños de Miami
Sin tener aún mando en plaza, el nuevo grupo propietario encabezado por Derek Jeter evitó lo que hubiera sido su primer gran error al dejar en claro que no retendría los servicios del actual presidente David Samson, pero no está tan seguro de evitar el segundo cuando llegue el invierno.
Cada vez son más los rumores sobre la futura partida de Giancarlo Stanton una vez que finalice la temporada regular, porque su presencia y el resto de su contrato de $260 millones durante los próximos 10 años serían un pesado fardo que haría imposible cualquier intento de mejora en el club.
La decisión que enfrentan Jeter y su socio Bruce Sherman en torno a Stanton mostrará en parte el carácter y el rumbo de la nueva administración y los pondría de cabeza con una afición que ha aprendido a querer y respetar a su slugger.
Tan soberbia es la contienda de Stanton -primero en jonrones, primero en remolcadas, en slugging y OPS- que desde el pequeño mercado de Miami ha captado la atención del gran público de las Mayores.
Los equipos siguen preguntando por su disponibilidad y, según el diario USA Today, los Gigantes -antes lo hicieron los Cardenales, los Rangers y los Filis- llamaron recientemente de manera oficial a los Marlins para recalcarles su interés por Stanton, si no para lo que resta del 2017, para la venidera contienda.
Desde un punto de vista financiero, puramente de negocios, canjear a Stanton tuviera algún tipo de sentido. Sin dudas, resultará complicado mantener una nómina controlable con un jugador cuyo salario saltará de $14.5 millones a $25 millones en el 2018 y luego superará los $30 millones anuales hasta el 2028.
Desde otros ángulos la movida pudiera ser peligrosa. ¿Cómo cambias a un hombre que puede romper la marca de Roger Maris, sin la sombra de los esteroides? ¿Cómo cortas con un pelotero que, saludable, sobresale del resto por amplio margen, que está entrando a sus 27 años en la mejor época de su carrera?
Durante el período de mando de Jeffrey Loria se cometieron demasiados errores que alienaron a la base de fanáticos. El público pudiera considerar la partida de Stanton como una continuidad en esa línea equivocada. De pronto, el capital deportivo que trae Jeter con su aura de ganador se vería disminuido delante de los ojos de esos que hoy asisten al parque única y exclusivamente atraídos por los cuadrangulares del jardinero derecho.
Se pudiera ver el pacto total de $325 millones por 13 campañas otorgado a Stanton como parte de ese comportamiento errático de Loria y su grupo, pero lo hecho, hecho está, y quizá en otro ambiente y bajo otra filosofía pudiera verse tras el prisma de una luz más benévola.
En el 2020, justo cuando el contrato de Stanton entra en su fase más gruesa, los Marlins deben renovar su pacto de televisión con FOX que ahora le paga poco más de $20 millones, pero que debe ascender -en comparación con mercado similares- a $100 millones o más. Se pueden explorar búsquedas de nuevos sponsors, ceder los derechos para nombrar el estadio de La Pequeña Habana, encontrar nuevas formas de ingreso que ayuden a eclipsar las pérdidas actuales.
Habría que pensar en los beneficios que se pueden extraer de un pelotero que puede superar los 50 palos de vuelta entera temporada tras temporada, que sería candidato habitual al premio al Más Valioso y que hoy lleva un paso digno de los mejores tiempos de Barry Bonds.
Si realmente los números no dan, entonces qué se le va a hacer. Pero Jeter y su gente deberían agotar las opciones antes de enviar a Stanton a otra parte una meses después de haber plantado bandera de propiedad en Miami. Demasiado pronto para lo que algunos considerarían un error.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2017, 1:43 p. m. with the headline "Cambiar a Stanton podría ser el primer gran error de Jeter y los nuevos dueños de Miami."