Cuba debe cuidar más al Alazán Mayor, lo mejor para Despaigne sería descansar hoy
El corazón de Alfredo Despaigne está fuera de duda. Su sentido común y de quienes le rodean no tanto. Si no ocurre un cambio de última hora, el mayor de los Alazanes jugará en apenas unas horas la semifinal de la Serie del Caribe contra la República Dominicana. Fuera cosa de levantarse y aplaudir, pero existen otras consideraciones de por medio.
Despaigne, quien se lesionó una pantorrilla en la ronda preliminar, ha dicho -esa fue la frase que reveló el manager Carlos Martí- que jugará hasta con muletas, una expresión figurada que refleja el valor como hombre entregado al terreno, dispuesto a arriesgarlo todo. La figuración, en muchos casos, viene atada a la temeridad.
Arriesga demasiado Despaigne. Patriotismos aparte, valdría que se preguntase si vale la pena salir a empuñar el madero y correr, si no se encuentra al ciento por ciento de sus habilidades. ¿Le haría bien o mal a su equipo? ¿Le haría bien o mal a su futuro? ¿Es este el torneo de todos los torneos que vale el sacrificio?
Líder de jonrones -empatado con su compatriota Alex Guerrero- e impulsadas en Japón, Despaigne todavía huele a campeonato con los Halcones, que le dieron $16 millones por tres temporadas y esperan muchos más palos de vuelta entera en lo que resta de su pacto. En Asia solo quieren hombres de poder. El cumple ese molde a la perfección.
A diferencia de Grandes Ligas, donde los clubes mandan generalmente por encima de país y bandera, los Halcones no pueden hacer otra cosa que contemplar en asustado silencio la travesía de su slugger en Guadalajara, cuando ya abrieron los campamentos de primavera en la tierra del Sol Naciente.
Despaigne ganó en Japón, vino a Miami, viajó a Hawaii, regresó a Miami, retornó a Cuba para estar en los choques decisivos de la Serie Nacional y ahora se encuentra lesionado en el Clásico del Caribe. Recuerdo aquellos panamericanos de Toronto 2015 cuando dejó a su entonces equipo de Chibba Lotte para estar en Canadá. Era más joven.
Habría que tener más cuidado con Despaigne. Ahí está la historia de Yao Ming como espejo. Del gigante chino se esperaba mucho más en la NBA, pero las autoridades de ese país acordaron un contrato con la liga profesional que le obligaba a participar en cuanto evento y torneo se organizara en el planeta. Sin parar.
De los Pan Pacific a los clasificatorios a mundiales y olimpíadas, Ming no tenía descanso. Sus temporadas en la NBA se vieron plagadas de lesiones y su carrera se tronchó. ¿Qué habría sido de La Gran Muralla de haberse concentrado más en el ámbito profesional? Talento tenía.
No digo que Despaigne renuncie a la selección nacional. Imposible. Pero a sus 31 años se debe elegir mejor a qué tipo de eventos debe ir -¿unos Centroamericanos? Por favor.- y bajo qué tolerancia de dolor debe jugar. Solo así el "Caballo de los Caballos'' podrá seguir galopando por largo rato al paso de su poder.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2018 a las 11:18 a. m. con el titular "Cuba debe cuidar más al Alazán Mayor, lo mejor para Despaigne sería descansar hoy."