Béisbol

Raúl Ibañez orgulloso de sentirse cubano hasta los huesos

RAUL IBAÑEZ batea durante el choque del miércoles de la serie contra los Marlins.
RAUL IBAÑEZ batea durante el choque del miércoles de la serie contra los Marlins.

Juan Ibáñez sembró una semilla en su hijo Raúl, que el muchacho nacido en Nueva York y criado en Miami mantiene como norte en su profesión. Raúl es pelotero y uno de los pocos que ha logrado su sueño, jugar en las Grandes Ligas.

El jardinero de los Filis de Filadelfia aprendió de su papá, quien llegó junto a su madre desde Cuba en 1971, que los regalos no aparecen por sí solos, y que por el contrario se deben ganar con trabajo.

"De él heredé mis hábitos. Nunca llegó tarde a su trabajo y más bien pedía más y más overtime. Y todo lo hacía así. Siempre nos hablaba de trabajar fuerte, que en este país se podía lograr lo que uno quería si se trabajaba fuerte'', dijo Ibáñez, de visita en Miami para la gira de tres desafíos de los Filis ante los Marlins de Florida.

Juan, quien trabajó en el departamento de bebidas y comidas de la línea de cruceros Carnival y falleció en 1992, no fue el único miembro de su familia que dejó en Raúl una marca imborrable en lo que sería su forma de ganarse la vida.

De sus hermanos aprendió el juego.

"Tengo dos hermanos mayores, y como mis papás trabajaban mucho, con ellos aprendí a jugar béisbol'', confesó.

Ibáñez pronto emergió con fuerza en la escena del béisbol infantil en el sur de Florida y terminó jugando en diversos clubes. "Lo hice en Tamiami, la Academia Pascual, el Boys Club'', aseguró el toletero zurdo que también estuvo en el equipo de la Miami Sunset Senior High School y del Miami-Dade Community College.

Cuatro años después de ser seleccionado por los Marineros de Seattle en el sorteo universitario de 1992, Ibáñez finalmente coronó su fantasía de jugar en las Grandes Ligas, y desde entonces se ha consolidado en la gran carpa, sumando cuatro temporadas con más de 100 remolcadas y seis con 20 o más cuadrangulares.

Su consistencia en la gran carpa fue premiada por los Filis que le ofrecieron en diciembre del 2008 un contrato de $31.5 millones por tres años.

Precisamente en Filadelfia, Ibáñez se reconectó con su herencia cubana y encontró a dos grandes amigos, Danys Báez y José Ariel Contreras.

"Nunca me había tocado jugar con dos cubanos. Son tremendos compañeros", aseguró Ibáñez, quien aunque jamás ha ido a la isla se considera tan cubano como sus dos colegas con quien comparte en todo momento. "Soy cubano, nacía acá y me críe acá (EEUU), pero mis raíces son cubanas y me siento orgulloso de eso''.

También está orgulloso de su carrera, y aunque tiene 38 años y luego del 2011 se le vencerá el contrato, Ibáñez no quiere escuchar ni por casualidad la palabra retiro.

"De ninguna manera. Me siento como cuando tenía 30 años. Mi hijo mayor (Raúl jr.) tiene ahora ocho años y está jugando pelota y le gusta mucho. Y él me dice: papi, no te puedes retirar ahora", expresó. "Este trabajo me da oportunidad de ayudar a mucha gente. Con este uniforme puedo ir a un hospital y ayudar a un muchacho a hacerlo sentir mejor, al menos en el aspecto emocional. Y mientras tenga esa motivación de ayudar no sólo dentro, sino también fuera del terreno seguiré jugando''.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2010, 8:01 p. m. with the headline "Raúl Ibañez orgulloso de sentirse cubano hasta los huesos."

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