Béisbol

¿Te gustaría una vuelta al pasado en los colores de Miami, o prefieres un salto al futuro?

LOS MARLINS celebrarán el próximo fin de semana los 25 años de vida de la organización con guiños a otros tiempos
LOS MARLINS celebrarán el próximo fin de semana los 25 años de vida de la organización con guiños a otros tiempos

Los aniversarios suelen ser excusas para escribir historias bonitas y baratas. El de los 25 primeros años de los Marlins debiera servir para algo más que la vuelta momentánea de los colores y los precios de otras épocas en que se vivieron momentos de frustración, pero también dos Series Mundiales.

El próximo fin de semana la organización vivirá envuelta en el recuerdo con un ojo puesto en el pasado. El otro, sin embargo, debería fijarse en la reacción de la gente que ya ha comenzado a manifestarse en redes sociales -eso ya es un triunfo para esta franquicia- a favor de cierta vuelta a esos tiempos.

No se trata solo de adquirir boletos al mismo precio de 1993, aunque una entrada por $4 no es cosa para desaprovechar, ni de ver a aquellos jugadores que las primeras oleadas de aficionados conocieron, sino de algo más profundo, relacionado con aquellos uniformes marinos con la F gigante encima del Marlin.

De 30 fanáticos consultados por El Nuevo Herald, unos 28 mostraron su deseo de revertir la situación a los colores a como eran en aquellos días en que Charlie Hough lanzaba la primera bola en el viejo Pro Player Stadium e incluso algunos dijeron estar de acuerdo en cambiar el nombre de Miami a Florida.

Esta no es una muestra considerable, pero desde que el equipo anunció este viaje a la nostalgia no son pocos los que han acudido a Twitter para dejar en claro su deseo de ponerle fin a la explosión de colores de los turbulentos finales en la era de Jeffrey Loria, el hombre de los $1,200 millones.

Derek Jeter, ahora director ejecutivo de los peces, debe recordar bien esos colores y logos. Después de todo, sus Yankees fracasaron de manera estrepitosa en la Serie Mundial del 2003, y por lo tanto habrá de tomar nota de la reacción de un público que parece haber encontrado algo mínimo por qué aplaudir en una temporada terrible.

No hay que engañarse. Desde un punto de aspiraciones reales, esta temporada terminó. A 15 juegos de los Bravos, nueve por debajo de .500, y con una racha de seis derrotas y con nueve en sus últimos 10 encuentros, Miami no tiene otra cosa que hacer que cumplir tortuosamente con su calendario.

Estoy seguro de que Jeter no esperaba una debacle así, tan pronto, aunque el resto del mundo la viera venir. La frase de competir todos los días suena bien, pero la realidad de perder las más de las veces pesa demasiado y conduce a la indiferencia, lo peor que puede y está pasando. ¿A quién le interesan los Marlins? A muchos no.

Todo apunta a que esa indiferencia sería quebrada en parte del 8 al 10 de junio. Que los colores y los recuerdos del pasado, y sobre todo los precios del pasado, animarían a la alicaída afición. La pregunta es si debe tener este fin de semana carácter más permanente o es mejor continuar con los atributos actuales.

Tan atento a romper con todo lo de la época de Loria, incluso con la obra de arte del jardín central de ser posible, Jeter podría retornar a los emblemas del inicio y escapar adelante con elementos futuros. Al final, los resultados en el terreno tienen la última palabra. El envoltorio del producto, por otra parte, tampoco puede obviarse.

Ya al menos le dijeron adiós al naranja.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de junio de 2018, 11:27 a. m. with the headline "¿Te gustaría una vuelta al pasado en los colores de Miami, o prefieres un salto al futuro?."

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