Por sus decisiones los conoceréis, Jeter y su equipo serán evaluados con más fuerza tras el Draft
A partir de ahora serán juzgados mejor. Las elecciones de este primer Draft bajo la era de Derek Jeter podrán o no tener impacto en los próximos años y de acuerdo con esos resultados finales sabremos si el director ejecutivo y dueño minoritario trajo a la gente correcta para mejorar la granja de esta organización, que no es otra cosa que el futuro.
Estamos listos a conceder que esos canjes iniciales, los que se llevaron a cuatro estrellas y trajeron un puñado de prospectos, fueron concebidos bajo la luz de cierta incomodidad, hasta de algún tipo de presión. Eran nuevos los encargados de tomar decisiones -menos Mike Hill- y algunos errores pueden ser perdonados en lo posible.
Lo que pasó, pasó. Ya de nada vale seguir hablando de Stanton y Ozuna, de Gordon y Yelich. Se pudiera, incluso, pasar por alto en lo posible un potencial fiasco con Lewis Brinson, que todo lo sucedido en los meses pasados ha sido como una pesadilla oscura y recurrente.
Lo que sí no se puede pasar por alto es lo que acontezca de ahora en adelante, a partir de este Draft Amateur donde la organización ha insistido en otro jugador de preuniversitario, el jardinero Connor Scott, de quien se nos hablan maravillas, de quien nos dicen impactará rápida y profundamente al equipo grande.
De ahora en adelante sabremos si Gary Denbo, el encargado de desarrollo de jugadores traído expresamente por Jeter desde Nueva York para replicar el buen experimento de la granja de los Yankees, tuvo un éxito casual con los mulos o es un verdadero genio en la evaluación de talento.
Scott idolatraba a Jeter en su infancia y se compara a sí mismo con Christian Yelich: un pelotero delgado y de buen contacto. Si su contraste es correcto, valdrá la pena la elección de este jardinero para fortalecer unas praderas desarboladas e improvisadas, como bien lo demuestra el caso de Brian Anderson.
Y no se trata solo de la elección de Scott. El talento de Denbo y su equipo de trabajo, y de manera última Jeter, se verá en los que vienen después, en ese Osiris Johnson (sobrino de Jimmy Rollins y buen bateador) escogido en el puesto 53 y Will Banfield (un catcher de sólida defensa) en el 69. Un diamante se encuentra más fácil en primera ronda que en la número 14.
De desastres estuvieron llenos los Drafts anteriores para Miami, con excepciones como las de José Fernández -aquí era muy difícil errar- en el Draft del 2011 y excelentes hallazgos como el de un Giancarlo Stanton escogido en el puesto 76 en el del 2009. Pero es historia vieja.
Aficionados y expertos seguirán de cerca la evolución de estos chicos, así como la de aquellos agentes libres internacionales a partir del inicio de firmas el 2 de julio. Veremos si esa cultura ganadora se impone en las fermentaciones de los pequeños pueblos o se trata de otro proyecto fallido.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2018, 4:14 p. m. with the headline "Por sus decisiones los conoceréis, Jeter y su equipo serán evaluados con más fuerza tras el Draft."