El amor por sus padres pudo más que el orgullo en el regreso de coach cubano a los Marlins
Qué no haría un hijo por sus padres y, sobre todo, si se llama Fredi González. El regreso del cubano a la franquicia que le dio su primer puesto de manager se produjo entre sentimientos encontrados, pero al final prevaleció por encima del orgullo el amor por Fredi Sr y Caridad González.
Parece que fue ayer cuando González, quien también dirigiera en Atlanta, comenzara su aventura con los Marlins mucho antes de que Charlie Hough lanzara la primera bola en la temporada inaugural de 1993.
Actualmente coach de primera base y responsable de la defensa en los jardines, González -de 54 años- vive con optimismo el proceso de reconstrucción iniciado por Derek Jeter, sin olvidar estos primeros 25 años que también son parte inseparable de su vida.
Eras Marlin antes de que nacieron los Marlins.
"Sí, fui uno de los primeros coaches cuando empezó la franquicia en el 1991 y en el 92 ya era manager de Ligas Menores en Pennsylvania. Teníamos dos clubes en la granja y ya yo estaba al frente de uno''.
De esos chicos bajo tu mando, ¿cuál fue el primero que te impresionó?
"El primero que realmente me impresionó fue Edgar Rentería. Cuando lo vi por primera vez en un entrenamiento por allá por el 92 me dije que iba a ser algo tremendo en las Mayores, y mira la carrera que tuvo. Después tuve a Alfonseca, Luis Castillo, Charles Johnson…''.
¿Cuándo Rentería pegó el hit de oro en el 97 dónde estabas?
"Me encontraba en el viejo estadio por la línea del jardín izquierdo, cuando aquello ya estaba dirigiendo en Doble A en Portland, pero recuerdo que vine a ver el juego que terminó pasadas las 12 de la noche''.
¿Y ya entonces soñabas con ser manager en las Mayores?
"Era una meta, pero como que no la veía muy fuerte, y mira, he dirigido dos equipos de Grandes Ligas. El hecho de que el primero fuera aquí en Miami, la tierra mía, fue y será algo especial''.
Fuiste la mano derecha de Bobby Cox en Atlanta, ¿te costó decirle adiós?
"Hablaba mucho con él, porque es una decisión difícil. Yo estaba creciendo en Atlanta, estaba cómodo, pero Bobby me insistió en que debía aceptar el puesto en los Marlins. Me dijo que le iba a doler mucho no verme a diario, pero que sería lo mejor para mí''.
¿Qué es lo más complicado para un manager en Grandes Ligas?
"No es el juego, el juego es lo más fácil, sino las relaciones con los jugadores, con la gerencia y con los periodistas. Yo llegaba aquí todos los días a las 11 de la mañana y ya me esperaban reuniones y un montón de cosas no relacionadas con el juego''.
¿Cómo resumirías estos 25 años de los Marlins?
"Sé que la comunidad ha estado molesta algunas veces, pero hemos ganado dos Series Mundiales. Lo que estoy viendo es reconfortante. A pesar de las derrotas ahora, creo que se están haciendo las cosas bien a largo plazo, no para ganar una temporada, sino varias''.
¿Te gustaría dirigir nuevamente al más alto nivel?
"Al menos una vez más. Lo que me pasó en Atlanta…nosotros ganamos una división, fuimos a los playoffs y luego cambiaron al equipo y me botaron, pero me gustaría dirigir una vez más''.
Y ahora estás de vuelta a tu casa..
"No fue fácil regresar aquí. Después que te botan…, pero uno de los motivos para volver fue que mis papás están aquí. Que motivo más grande que ese. Así que me tragué mi ego para tener la oportunidad de verlos. Ellos tienen más de 80 años y vienen a verme y yo voy a casa de ellos. Verlos no tiene precio''.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de junio de 2018, 4:44 p. m. with the headline "El amor por sus padres pudo más que el orgullo en el regreso de coach cubano a los Marlins."