Béisbol

Cheíto Rodríguez: Pase usted Señor Jonrón


Pedro José Rodríguez (der.) saluda a Félix Isasi en el homenaje que se le tributó al expelotero cubano en La Bodeguita, en Coral Way, Miami, como parte del espectáculo Jonronazo con Humor.
Pedro José Rodríguez (der.) saluda a Félix Isasi en el homenaje que se le tributó al expelotero cubano en La Bodeguita, en Coral Way, Miami, como parte del espectáculo Jonronazo con Humor.

De pronto el hombre se nos reveló “John Wayne”, amante furibundo a las lecturas de novelas del Oeste, un detalle que nadie – excepto quién lo reveló – conocía.

¿Cómo un hombre tan sencillo, tan callado, tan real, podía andarse entre lecturas de indios a galope, y matar de un bambinazo a los héroes que él mismo parecía defender tras sus ojos? ¿Acaso existe algo más parecido a un pitcher que un “vaquero”?

Un tipo que sólo, trepado en una loma de tierra dispara y mata sin compasión a nueve indios que bate en mano intentaban defender su terruño.

A Pedro José Rodríguez, “Cheíto” para los cienfuegueros, para los cubanos y para el mundo entero, estas eran historias sólo para complacerse el niño que lleva dentro.

Su mística era otra: ser siempre dentro del terreno, el justiciero – algunos pitchers, como Rogelio García, dirían que “el asesino”, nombre justificadísimo para quien en apenas unas 15 temporadas se convirtió en el bateador más temido de la pelota en Cuba, el slugger nato, el impulsador por excelencia -, la némesis de cuanto mortal contendiente procuró encajarle tres strikes en las costillas.

No hubo Dios en la pelota cubana que no le temblaran las rodillas cuando Cheíto venía al bate. No hubo pitcher al que no se le treparan los testículos en la garganta cuando “el 6” se le plantaba desafiante enfrente, mientras, del otro lado, tampoco hubo dioses a los cuales les quedara un soplo de aire en la

garganta gritando su nombre en letra de molde: C-H-E-Í-T-O.

Cheíto, parado allí, en el cajón de bateo, era la viva estampa de un Napoleón en plena campaña por Europa, mientras todos, absolutamente todos los ejércitos le rendían pleitesía a sus números y las hordas en las gradas aplaudían el bacanal que se les venía encima sin siquiera saberlo.

“Hubiera dado 600 jonrones”, expresó el pasado sábado y el número de por sí sólo provocó conjeturas y asombro, derrumbando, por 100 más, la cifra dada por su hermano, el hermano de siempre y que siempre tuvo, Antonio Muñoz.

“Hubiera” claro, que sí, con aquella frecuencia de casi un jonrón cada 12 veces al bate, sino hubiese sido porque un maloliente tronchó de la noche a la mañana, por 92 míseros dólares, los sueños de un hombre que había rechazado millones de “verdecitos” meses antes, y que venía, como diría Van Van, “chapeando bajito” o sea, desforrando pelotas a diestra y siniestra, en el campeonato nacional cubano de beisbol.

No tengo nada en contra de los “hubiera” cuando en casos como este la historia, esa que tejen los pueblos y su gente, no los sátrapas que se jactan de ella, se encarga - mucho más justiciera que el más temerario de los vaqueros – de poner las cosas en su justo sitio. En lo absoluto. No hay nada más real que un nombre, que un número – el 6 – y su leyenda para tejer amores tras una bahía, sorteando los escollos de una novela trunca.

Cheíto no quedó allí, “apaleado” en el camino, disfrazado de tristeza en su “cortada” carrera como pelotero. Nadie lo ha olvidado. Nadie. Nadie pone por

delante de él un nombre, ni Orestes Kindelán, ni Romelio Martínez ni Lázaro Junco.

Nadie ha podido, hasta ahora, quitarle la única novela que jamás terminará de leer: que donde quiera que vaya, donde quiera que se le conozca, la gente, sin cursilerías, sino porque se lo merece, en plena contribución al embeleso recibido durante 15 duros años, le diga: “Pase Usted, Señor Jonrón”

La crónica conmemora el evento organizado el sábado 16 de mayo por la Compañía “El Reencuentro” para recibir a quien fuera el jonronero por excelencia en la pelota cubana, Pedro José Rodríguez, de visita en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2015, 8:01 p. m. with the headline "Cheíto Rodríguez: Pase usted Señor Jonrón."

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