Aunque la afición le ha dado la espalda, no todo es ruina en los Marlins de Miami
Llegaron implacables y casi imparables…hasta que chocaron con los Marlins. Tras una barrida de cuatro juegos en abril, los Cerveceros creyeron encontrar un tiempo fácil, de relajación, en Miami. Se van, sin embargo, con una sacudida tremenda a manos del equipo con peor récord de la Liga Nacional.
Eso fue en abril, aquel mes terrible donde aún merodeaban los fantasmas de Giancarlo Stanton y otros tres estelares, incluido este Christian Yelich que bateó cuanto le vino en gana durante el regreso a su antigua casa. Ahora se trata de julio, de otro balance y quizá otra perspectiva.
Con la victoria 5-4 en extra innings sobre Milwaukee el miércoles en la noche, los Marlins no solo conquistaron la serie sino que establecieron una marca de 19-17 desde el 5 de junio, a dos victorias de igualar con los Dodgers, los Rojos, los Dbacks y los Filis, que poseen la mayor cantidad de triunfos en ese lapso de tiempo.
Vestido de héroe, Starlin Castro pegó un sencillo en la 12da entrada para dejar tendido en el terreno a los Cerveceros y hacer estallar de alegría a lo que quedaba de los 5,265 aficionados que constituyeron un nuevo récord negativo de asistencia en el parque de La Pequeña Habana.
Tras esta victoria, los peces cerraron un ciclo de 20 partidos consecutivos -cero descanso- en el cual enfrentaron a dos líderes divisionales, Arizona y Milwaukee, y cinco de seis series con equipos con marca por encima de .500.
No es para echar campanas al vuelo, pero Miami está jugando mejor de lo que se esperaba. Todavía muy lejos de lo que esperan sus fanáticos, pero igualmente alejados de esa sensación de debacle y ruina interior que se pronosticaba.
Basta echar una ojeada a ciertos momentos del choque del miércoles para percibir que:
-Brian Anderson llegó a 104 imparables con un triple, la mayor cantidad para un novato en las Mayores y la sexta mejor en el Viejo Circuito.
-Justin Bour pegó su 15to cuadrangular de la contienda para empatar el choque 2-2 en la cuarta entrada y asegurar un ritmo que lo vería superar los 30 palos de vuelta entera.
-Bryan Holaday, un perfecto jugador de reemplazo, jugó como un titular y fue decisivo otra vez con su bate - impulsó tres carreras en la serie, además de capturar a dos corredores-, en lugar del estelar JT Realmuto.
-El batazo de Castro confirmó su tremendo momento, pues se ha embasado en 15 de sus últimos 17 juegos.
De modo que no todo es ruina en este edificio al que la afición le ha dado la espalda casi por completo.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2018, 11:47 p. m..