Béisbol

Tope de béisbol Cuba vs. EEUU entre el bostezo, la apatía y las frases de manual

Adley Rustchman esta fresco aún de romper el record de imparables de la Serie Mundial Universitaria
Adley Rustchman esta fresco aún de romper el record de imparables de la Serie Mundial Universitaria Twitter

Recuerdo que alguna vez en mi adolescencia fuimos a La Habana para ver un juego entre Cuba y Estados Unidos para un juego que empezaba a las 7 de la noche. Alguien dijo: “vamos sobre las dos de la tarde, de lo contrario no encontraremos asientos’‘. Eran otros tiempos y otros equipos, y también otras ilusiones.

Por lo visto en estos tres partidos del tope bilateral que concluye este sábado, la ilusión se ha marchado quién sabe a dónde, junto con el talento de los mejores peloteros, dejando un tedio y una aridez sobre el terreno que ya ni siquiera despierta sospechas o malestar. Es una sensación acomodada entre la desidia y la resignación.

Nada se espera de las selecciones cubanas, o los restos de ellas. Con frases sacadas de un folleto de Plan Quinquenal, el director físico de esta escuadra, Leonardo Goire, aseguró que la preparación está muy bien diseñada metodológicamente y que todos los parámetros del conjunto se encuentran en perfecta armonía…Bellas palabras.

Ya son varios los topes que ha perdido la isla contra el eterno rival del norte, pero nunca de esta manera tan cansina y desabrida, al punto que un conocido periodista hizo notar en redes sociales su “aburrimiento’‘, mientras la afición, quizá embriagada por la Copa del Mundo, le ha dado la espalda a un evento anteriormente multitudinario, que paraba el país por el amor a la pelota y venía ataviado con aires políticos.

Hoy todo luce diferente, desdibujado, es un ambiente apático y leve. Pero en el fondo, ¿qué está pasando realmente con esta selección cubana que pronto estará jugando en el nuevo estadio de Barranquilla en los Centroamericanos y del Caribe?

A pesar de la armonía promovida por Goire, el desbalance entre pitcheo y bateo resulta abrumador. Los cubanos solían batear en otras décadas con bastante libertad ante el pitcheo universitario, pero aquellos de entonces no son los de ahora, ni los unos ni los otros.

Cuba no ha tomado nota del tremendo desarrollo, de la importancia que se le concede en estos momentos al béisbol de las casas de altos estudios en esta país, donde la competencia se ha tensado a niveles tremendos, con el preludio en los preuniversitarios y los constantes showcases de Perfect Game y The Baseball Factory.

Cada vez más los chicos de los colegios estadounidenses son más fuertes, potentes. Llegan de la mano de sistemas de preparación ultra modernos y es frecuente verlos lanzar 93,94 y hasta 97 millas por hora. Eso, sencillamente, no se ve en la isla, donde la velocidad promedio oscila entre 87 y 89 millas por hora. Ahí va una diferencia.

Pero no se trata de la velocidad pura y dura sino de los lanzamientos secundarios. Cuando los cambios y los sliders vienen a la misma rapidez de la recta que estás acostumbrado a batear en Series Nacionales, entonces el problema se complica. Y cuando los americanos utilizan cuatro lanzadores en un mismo juego, el problema se magnifica.

El pitcheo cubano -tampoco una maravilla- no lo ha hecho del todo mal. Freddy Asiel Alvarez lanzó una buena pelota el viernes, pero si no hay apoyo ofensivo entonces el margen de error se cierra como una ventana en la oscuridad al anuncio de los relevistas, y vienen los errores como el cuadrangular permitido a Daniel Cabrera.

Por cierto, este chico fue elegido en la ronda 26 del Draft por los Padres, pero decidió jugar con los Tigres de LSU. Que los Padres le hayan echado el ojo…pues por gusto no fue. El talento le sobra por los cuatro costados y contra Cuba ha bateado horrores.

El otro jonronero del viernes, Andrew Vaughn, ganó el Goldn Spike Award con la Universidad de CAL; mientras que el receptor Adley Rustchman esta fresco aún de romper el record de imparables de la Serie Mundial Universitaria con Oregon State y se le considera como uno prospectos a ser seleccionados en la ronda inicial del Draft 2019.

Estos no son chiquillos improvisados. No señor. Además de venir de otros topes contra varios países, entre ellos Japón.

¿Qué no habrían hecho aquellos conjuntos de Tino Martínez y compañía en los 80s si en vez de los Antonio Pachecos y los Víctor Mesas de esa era hubieran enfrentado a un club de segunda línea como este que ahora se dispone a marchar a Barranquilla? Ojo, y no lo digo con aire despectivo. Es una realidad, los de primera línea se marcharon hace rato.

Y hablando de Barranquilla, Colombia hará su mayor esfuerzo por llevarse la corona en casa y ha conformado un conjunto más que decente con peloteros de cierta vida profesional como el lanzador Randy Consuegra, quien formó parte de Boston; el receptor Alvaro Noriega (Yankees) y Reynaldo Rodríguez (Yankees), mientras el resto ha tomado experiencia en México y otros niveles de béisbol.

Los Centroamericanos solían ser el primo pobre de los eventos múltiples y Cuba reinaba en el béisbol sin frontera ni obstáculo. Ya no tanto. Ya no más. Como tampoco lo hace en este tipo de topes bilaterales que se juega a la extraña hora de las 10 de la mañana y en el cual sí habría encontrado asientos con mis amigos, y de sobra.

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