El pitcher de Miami del que nadie esperaba nada le ganó el duelo a la estrella rival
Este ha sido el año de Aaron Nola, pero el sábado no fue su día. La jornada le perteneció a Trevor Richards. El lanzador de los Marlins disfrutó de su mejor apertura en Grandes Ligas y lanzó como nunca antes lo había hecho, cómo él mismo había soñado delante de 14,793 aficionados.
Richards permitió cuatro imparables y no le hicieron carrera en seis episodios para que los peces vencieran a los Filis 2-0 e igualaran la última serie antes del inicio de la pausa estelar en Washington.
“Siempre es divertido este tipo de duelos, contra un buen lanzador’‘, expresó Richards, quien utilizó el cambio en el 37 por ciento de sus envíos. “Sabía que no podía equivocarme contra un equipo como este’‘.
Y no es que Nola lo hiciera mal, porque en igual cantidad de capítulos le anotaron dos en la primera entrada y luego cerró la llave ofensiva para colgar cinco ceros, pero nadie esperaba una faena tan sólida de Richards.
Si para Nola -convertido finalmente en el as que todos esperaban- es común lanzar una apertura de calidad en una campaña de 12 victorias que ayudan a entender por qué Filadelfia está en la cima de la División Este, para Richards se trató apenas de su cuarta en la primera mitad de la temporada.
“Cuando del otro lado está un pitcher como Nola, necesitas a alguien que te mantenga en el juego’‘, explicó el manager Don Mattingly. “Richards atacó mejor la zona de strike y usó muy bien sus lanzamientos secundarios, sobre todo el cambio’‘.
Elegido en el puesto siete de la primera ronda del Draft del 2014, Nola llegó con grandes expectativas a la pelota profesional, muy contrario a un Richards vinculado a Miami esta contienda como agente libre al que nadie quería saber y sobre el cual no existían expectativas.
Baste decir que en sus tres aperturas previas, Richards no había podido traspasar la quinta entrada y su efectividad era de 5.24, pero los Marlins han mantenido su confianza en el chico que, al menos por esta vez, justificó ese apoyo.
Miami ganó el encuentro con solo cuatro imparables, pero exhibió una sólida defensa, manifestada en un fildeo de Cameron Maybin en la quinta entrada que le robó un extra base por el jardín central a Rhys Hoskins.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de julio de 2018, 8:26 p. m..