Béisbol

Carga con la derrota, pero este novato de Miami aprende mucho del maestro que le supera

MAX SCHERZER estuvo soberbio contra Miami el 27 de julio del 2018.
MAX SCHERZER estuvo soberbio contra Miami el 27 de julio del 2018. adiaz@miamiherald.com

Un hombre embasado por pelotazo y otros tres por hit. Nada más. Miami no pudo hacer mucho más frente al mejor lanzador del mundo, que paseó su maestría por el parque de La Pequeña Habana y se erigió como un coloso en el montículo. Max Scherzer estuvo tan dominante que fue el dominio mismo.

Scherzer se transmutó en Muhammad Alí, en Michael Jordan, Wayne Gretzky. Los Marlins no pudieron imitar si quiera a George Foreman, a Karl Malone, y se vieron superados por esta avalancha del pitcheo que ya suma tres premios Cy Young.

“Max tuvo una de esas actuaciones en las que hay que quitarse el sombrero y hacer una reverencia’‘, expresó el manager Don Mattingly. “Nos nos regaló mucha oportunidades. Estuvo certero en las esquinas’‘.

Si este encuentro de viernes en la noche terminó con pizarra de 9-1 se debió exclusivamente a un error en tiro a la inicial en la séptima entrada y a un doble de Martín Prado -un roletazo de frente por tercera base- que otro antesalista más calificado habría retenido. Más sucia no pudo ser la carrera local.

Hombre a hombre, envío tras envío, Scherzer fue colgando cero tras cero. Ya en la cuarta entrada había golpeado a Brian Anderson, de modo que perfección no habría, pero para el inicio de la quinta entrada el estadio guardaba silencio.

Solo entonces el bate de Martín Prado rompió en parte la magia con un sencillo al jardín central. Habría que rebuscar duro entre las estadísticas para encontrar alguien con mejor promedio contra Scherzer (.459) que el venezolano.

Pero se trató de una anomalía, un evento fuera del patrón de éxito de Scherzer -ponchó a 11 y no regaló pasaportes- contra los Marlins al punto de conquistar su 10ma victoria de por vida contra la franquicia y la tercera en lo que va del 2018.

Con esos ponches en ocho entradas, Scherzer superó la marca de 200 por séptima temporada consecutiva para reafirmar su consistencia entre la élite de los lanzadores en Grandes Ligas.

Pablo López cargó con la derrota al permitir cuatro anotaciones en 5.2 entradas, pero algo bueno debe haber sacado el venezolano en esta batalla contra un gigante de su tiempo, un hombre al que más que rival puede llamar maestro.

“De cada derrota se aprende y más cuando del otro lado hay alguien como Scherzer’‘, concedió López. “Entre out y out, sin olvidar mi concentración, podía verlo trabajar. Es un ejemplo a seguir’‘.

López siempre deja al fanático con un sentimiento ambivalente. A ratos parece un pitcher a punto de desmoronarse, como sucedió en los tres primeros episodios de cuatro carreras; en ocasiones luce como un chico camino de algo grande, sereno y compuesto.

Todavía es muy pronto para hacer una lectura certera de López, un chico que ascendió de manera vertiginosa en el sistema de las Menores, pero no cabe duda de que este viernes aprendió más viendo a Scherzer que en algunas aperturas de Doble A.

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