Béisbol

Miami vive un cambio trascendental de idiomas y culturas nunca antes visto en Grandes Ligas

PROSPECTOS DE los Marlins estudian para ser mejores seres humanos dentro y fuera del terreno.
PROSPECTOS DE los Marlins estudian para ser mejores seres humanos dentro y fuera del terreno.

Samuel Castro recuerda como si fuera hoy el día en que llegó, hace cuatro años, a los Estados Unidos. Todo era tan nuevo que muchas cosas debía señalarlas con el dedo para hacerse entender, pero lo que más le chocaba era la comida.

“No podía identificar qué era cada cosa en el plato, algunas ni las conocía’‘, comenta el infielder de 20 años nacido en Boca Chica. “Ahora los Marlins se están asegurando que los jóvenes como yo, que venimos de un sistema de vida tan distinto, nos insertemos mejor en este ambiente. Es un cambio tremendo’‘.

El cambio comenzó hace apenas cuatro meses, cuando llegó a la organización Emily Glass, coordinadora de un nuevo programa de educación cuya meta no es solo ayudar en la formación de los peloteros internacionales de los peces sino crear ciudadanos modelos, personas capaces de valerse por sí mismas en la sociedad estadounidense.

Nacida en California, Glass había estudiado la situación de las minorías en las Grandes Ligas, primero de los afroamericanos y luego de los latinos. Cuando los Marlins le propusieron venir al sur de la Florida a trabajar con ellos, no lo pensó dos veces.

“Era la oportunidad perfecta para crear un sistema nuevo que atendiera las necesidades básicas de los peloteros latinos’‘, afirmó Glass. “Yo había visto sistemas en otras academias de Grandes Ligas y me parecieron débiles. Lo nuestro es algo más profundo. Es como construir una montaña, formar soldados, preparar ciudadanos’‘.

Con la ayuda y el apoyo del director ejecutivo Derek Jeter, Glass se dio a la tarea de sentar las bases de su proyecto con especial énfasis en la academia de los Marlins en la República Dominicana, donde se encuentran alrededor de 45 prospectos.

Glass logró contratar dos profesores a tiempo completo e ideó un sistema que apunta a la perfección del idioma español, la obtención del diploma de graduado de preuniversitario y el aprendizaje del inglés.

Pamela Mejía es una de las maestras que colabora en el proyecto de los Marlins y como buena dominicana entiende la importancia de preparar a las promesas latinas para triunfar dentro y fuera del terreno.

“En mi país la educación no es la mejor y, a veces, la familia tampoco colabora en ese sentido, sino que insiste en que los chicos solo se preocupen por jugar pelota’‘, explicó la profesora de asuntos culturales y herramientas para la vida. “No se dan cuenta de la importancia de la educación, de ser seres sociales útiles y funcionales’‘.

El programa de los Marlins no solo se detiene en las materias elementales. Parte del aprendizaje gira en torno al comportamiento profesional, cómo prepararse para viajar, cómo vestirse, cómo entender los balances y giros de las finanzas, cómo relacionarse con los entrenadores.

Pero esto apenas es el comienzo. El sueño de Glass también incluye clases de español a los peloteros y los coaches estadounidenses para que los Marlins se conviertan en un club bilingüe por los cuatro costados, el primero de las Grandes Ligas que puede considerarse como tal.

“Creo firmemente en que este intercambio de lenguajes y culturas fortalecerá a la organización’‘, agregó Glass. “Estamos sembrando semillas y espero que tendremos frutos dentro y fuera del terreno. Mi sueño es ver convertido a estos chicos en buenos peloteros y mejores ciudadanos. Un pelotero feliz en su vida se enfocará más en su juego’‘.

Samuel Rosario, un lanzador de 19 años nacido en Santo Domingo, no puede estar más de acuerdo.

“Hemos escuchado las historias de otros jóvenes que sufrieron mucho, que no les dieron atención en el pasado y se perdieron’‘, apuntó Rosario. “Los Marlins no están ayudando mucho a integrarnos, están pendientes a nuestros problemas. Ahora me doy cuenta de lo beneficioso de estar en esta organización’‘.

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