Béisbol

Este gigante a veces extraña Miami, pero no le teme al reto de Nueva York

El jardinero de los Yankees Giancarlo Stanton saluda a los fanáticos en su primera vez al bate en el partido contra los Marlins, el 21 de agosto de 2018 en Miami.
El jardinero de los Yankees Giancarlo Stanton saluda a los fanáticos en su primera vez al bate en el partido contra los Marlins, el 21 de agosto de 2018 en Miami. dsantiago@miamiherald.com

Al lado de Giancarlo Stanton no se podía respirar. Los círculos de periodistas se apretujaban encima del slugger de Nueva York y los reporteros más lejanos se quejaban de no escuchar al gigante que en agosto pasado comenzaba acechar la marca de los 60 cuadrangulares.

“Caramba, esto no sucedía cuando Stanton estaba en Miami”, protestó uno y no le faltaba razón. Cuando vestía el uniforme de los peces la escasa prensa local seguía las evoluciones de su madero a un ritmo más lento, menos numeroso, mientras la fanaticada seguía distante su proeza -59 palos de vuelta entera al final- que desembocaría en un premio de Jugador Más Valioso.

Pero ahora Stanton está en Nueva York, con los Yankees, y su universo ha cambiado en un giro brutal y constante. De la soledad ha pasado a la multitud, del casi anonimato a los reflejos de las luces de Nueva York, las más potentes del planeta.

“Voy a disfrutar la experiencia de esta serie’’, comentó Stanton. “Este lugar es gran parte de mi vida y me voy a disfrutar estos días. A veces pienso en lo que hubiera pasado de haberme quedado aquí, pero las cosas son lo que son. No voy a negarlo, extraño a veces Miami”.

De sobre es conocida la manera en que salió Stanton de la franquicia. La famosa reunión con Derek Jeter, la partida de sus tres queridos amigos -Christian Yelich, Marcell Ozuna y Dee Gordon- y los recuerdos de aquellos tiempos junto al lanzador cubano José Fernández...

Stanton se ha mantenido en contacto con los tres y no perdió tiempo en saludar a otros que permanecieron aquí como parte de un proceso de reconstrucción que sería inimaginable en las fronteras del Bronx.

“Cuando él partió no se fue en malos términos ni nada por el estilo”, apuntó el mánager Don Mattingly. “Claro que extrañamos su bate en cada juego, extrañamos su contribución y la de Yelich, y la de Dee y la de Marcell. Quisiera que mis peloteros siguieran el ejemplo de ellos”.

Y así como Stanton era asediado por la prensa, en el parque de los peces se podía percibir una excitación diferente, una animación que casi siempre se echa en falta. Era la presencia de un béisbol diferente, el de los Yankees.

Desde bien temprano se podía advertir a Alex Rodríguez trabajando de instructor con Miguel Andújar, los pasillos más llenos de público, la atención al detalle por parte de los Marlins, Stanton vestido de Nueva York…diferente.

Tras un comienzo difícil y varios abucheos, Stanton recuperó su tórrido paso de verano y ya acumula 32 cuadrangulares y 80 impulsadas. El y Andújar han sido los hombres clave en una alineación sin Aaron Judge y Gary Sánchez.

Y así como ya pasó con Miguel Cabrera, algún día Miami dirá que tuvo el privilegio de contar en sus filas con este prodigio de fuerza, que puede llegar en horas a los 300 cuadrangulares de por vida.

“Espero que alguna vez aquí puedan solucionar sus problemas [de béisbol]”, indicó Stanton. “Espero que puedan darle vuelta a todo en un par de años. Solo necesitan poner las piezas que tienen de manera correcta y creo que estarán bien”.

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