Béisbol

El dolor de Acuña se duplica en agonía para Miami que no tiene peor enemigo que este chico

El jardinero de los Bravos Ronald Acuña Jr. batea un jonrón en el tercer inning del partido ante los Bravos, el 23 de agosto de 2018 en Miami.
El jardinero de los Bravos Ronald Acuña Jr. batea un jonrón en el tercer inning del partido ante los Bravos, el 23 de agosto de 2018 en Miami. dsantiago@miamiherald.com

Y sí hubo pelotazo. Y también cuadrangular. Javy Guerra coqueteó con el fuego al pegarle demasiado la bola a Ronald Acuña Jr., pero afortunadamente la chispa no se convirtió en incendio y los Bravos prosiguieron con su dominio brutal sobre los Marlins.

Atlanta hundió a Miami a base de tres jonrones, uno de ellos de Acuña Jr., para imponerse el jueves en la noche 5-0 y sumar su séptima victoria al hilo sobre la franquicia de La Pequeña Habana, adormecida en su ofensiva y ante una bucólica afición de 6,587 personas.

“Javy nunca tuvo la intención de hacerle daño, eso era evidente para mí”, explicó el manager Don Mattingly. “Espero que este sea el último incidente entre estos dos equipos. Que esto termine aquí”.

Demasiado fácil la acción para los visitantes y demasiada lenta la lectura de los bates locales, la noche pasaba sin sobresaltos y con los Bravos en piloto automático…hasta que se produjo el pelotazo del relevista Guerra al joven prodigio de Venezuela, que en un turno previo había conectado su bambinazo 21 de la temporada.

Cuando la bola impactó el brazo izquierdo de Acuña Jr. en la quinta entrada, este se retorció de dolor y gritó una palabra impublicable, pero los bancos no se vaciaron, pues se asumió que el envío del lanzador venía sin pasaporte de venganza.

“Nunca quise pegarle, solo separarlo del plato”, apuntó Guerra. “Fue desafortunado que la pelota se me escapara y terminara encima de él, pero nunca pasó por mi mente un pensamiento de venganza”.

Una entrada más tarde, otro pelotazo volvía a despertar sospechas ahora del lado de Atlanta. Pues el golpe del abridor Sean Newcomb a Brian Anderson sí obligó al árbitro de la goma a emitir un fuerte llamado de atención: no se toleraría ni uno más.

Habría que recordar cómo los polvos de un pelotazo de José Ureña a Acuña Jr. hace apenas unos días en Atlanta desembocó en una suspensión de seis encuentros para el dominicano y estuvo a punto de provocar una reyerta.

Y cómo no despertar cuando Acuña le ha pegado siete jonrones y ha impulsado 18 carreras contra Miami, para castigar a esta organización como a ninguna otra en sus meses de Grandes Ligas.

“Ese chico sabe batear”, acertó a decir Mattingly.

Fuera de esos dos momentos, Atlanta llevó el pulso del encuentro con los palos de vuelta entera de Acuña Jr., Ender Enciarte y Charlie Culberson, mientras que Newcombe maniataba a una ofensiva que 24 horas antes había pisado la goma en nueve ocasiones ante los lanzadores de los Yankees.

Baste decir que el primer imparable de Miami no llegó hasta la altura de la quinta entrada, lo que combinado con una pobre actuación de Elieser Hernández se convirtió en la 13ra victoria de los Bravos contra los peces, que solo han podido ganarles tres veces en la temporada.

El venezolano Hernández -que se fue luego de tres capítulos y tres carreras a su cuenta- ha sido utilizado también desde el bullpen, pero como abridor su marca es de 0-5 con 5.28 de efectividad.

“Contra una alineación como esa uno no puede equivocarse”, reconoció Hernández, que suele lanzar con una ampolla en la mano. “Y en cuanto a Ronald…te puedo decir que es muy buen pelotero”.

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