Béisbol

En medio de tanta incertidumbre, esta promesa proyecta una luz de esperanza en Miami

El abridor de los Marlins Sandy Alcántara lanza en el segundo inning del partido ante los Filis, celebrado el 5 de septiembre de 2018 en Miami.
El abridor de los Marlins Sandy Alcántara lanza en el segundo inning del partido ante los Filis, celebrado el 5 de septiembre de 2018 en Miami. dsantiago@miamiherald.com

En medio de la apatía que ha rodeado a los Marlins en este 2018, al menos un rayo de esperanza surcó el terreno del parque de La Pequeña Habana. Sandy Alcántara se mostró como el buen prospecto que es, como el lanzador que Miami espera.

Llegado desde la granja de San Luis en el canje de Marcell Ozuna, Alcántara presentó argumentos para estar en la rotación de la próxima temporada al ser el propulsor de la victoria 2-1 sobre los Filis, el miércoles por la noche.

“Todo me funcionó como quería y como espero me siga sucediendo’’, expresó Alcántara, de 22 años. “Espero que mi trabajo sea un indicador de lo que puedo hacer en este equipo’’.

Las cosas no sucedieron como el dominicano pensaba, pues tras su debut el 29 de junio en un triunfo sobre los Mets, una infección en el brazo le llevó a la lista de inhabilitados y de ahí a un período de readaptación en las Menores.

Con la irrupción de septiembre y la expansión de los rosters, Miami llamó a su mejor prospecto de pitcheo para una segunda audición en la cual demostró su valía y, sobre todo, su promesa.

“Cuando lo envíamos a los Menores queríamos que él trabajara en su mecánica, en determinados lanzamientos’’, explicó el manager Don Mattingly. “Lo hizo, se esforzó y aquí vimos los resultados. Su proyección es muy buena’’.

La alineación que 24 horas antes había hecho trizas de los lanzadores de casa en esta ocasión quedó reducida a tres imparables por un Alcántara inmenso al propinar seis ponches y regalar dos boletos a lo largo de siete episodios.

Para los Marlins, la actuación de Alcántara llega con algo de alivio, pues lo cierto es que la ola de novatos cosechada en los cambios invernales muy poco ofrece en términos de esperanza, al menos en comparación con otras granjas.

De cierta manera, esta apertura del dominicano valida en parte los esfuerzos por ahondar la calidad del sistema de las Menores que debe constituir un nuevo “núcleo’’ para anclar el futuro de la organización.

Aunque atraviesa un letargo que Mattingly atribuye más a un cansancio mental que físico, los peces saben que pueden contar con Brian Anderson para ese porvenir posible, cualquiera que sea.

Alcántara, quien contó con la ayuda de dos remolcadas de Austin Dean, les hace saber que también pueden incluirlo en esa lista.

Quizá no puedan decir lo mismo de Kyle Barraclough, quien permitió el sencillo remolcador de Asdrúbal Cabrera que trajo para el plato a José Bautista con la única carrera de Filadelfia en la octava.

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