Béisbol

Basta de Cenicienta y el falso caos del Moneyball, los Yankees avanzan a su propia Serie Mundial

Aaron Judge (izq.) celebra con Andrew McCutchen luego de batear un jonrón en el primer inning del partido ante los Atléticos, el 3 de octubre de 2018 en Nueva York.
Aaron Judge (izq.) celebra con Andrew McCutchen luego de batear un jonrón en el primer inning del partido ante los Atléticos, el 3 de octubre de 2018 en Nueva York. NYT

Suficiente. Basta ya de las comparaciones y los argumentos. Avanzó el que tenía que avanzar, el que todos querían ver en la Serie Divisional que, para muchos, será una Serie Mundial. Los Yankees están donde debían estar: en pleno octubre.

Con el triunfo 7-2 el miércoles en la noche, el más real de los comodines se agenció pasaporte a la postemporada de veras y conquistó el derecho de medirse a los Medias Rojas en Boston. No sé si habrá ganado el béisbol, pero ganó el favorito de la mayoría.

Desde el más rancio ejecutivo de televisión hasta el más común de los aficionados, se pedía a gritos o en silencio sesgado el triunfo de Nueva York en detrimento de estos Atléticos tan experimentales, tan dispuestos a tensar los límites del juego.

No es que el Imperio del Mal haya flexionado sus músculos violentos encima del débil oponente. El equipo que impuso récord de cuadrangulares en las Grandes Ligas salió a batear contra ese caos semicontrolado de Oakland, ese béisbol casi pegado a la locura, y ganó de una manera más convencional, con el Long Ball.

Ya aquel Moneyball que encandilaba, que provocó una película en Hollywood con el estrellato de Brad Pitt, ha revelado sus grietas de una manera manifiesta: si no hay Money, el Ball no alcanzará para mucho más que una historia bonita.

La ecuación tras el razonamiento del súper sabermétrico Billy Beane para utilizar a Liam Hendricks –un falso abridor debido a una serie de lesiones- una entrada y luego una seguidilla de relevistas pende de un elemento demasiado humano, alejado de los números. Todos deben estar cercanos a la perfección.

Y la perfección salió volando en pedazos en la misma primera entrada con un cuadrangular de miedo de Aaron Judge con uno a bordo, luego con ese triple de Luke Voit –el nuevo héroe de Nueva York- para remolcar dos en la sexta. Y finalmente con un batazo al estilo de Giancarlo Stanton en la octava. Monumental. Adiós Money. Adiós Ball.

No se negará que los Yankees tienen una nómina $100 millones superior a la de los Atléticos. No se le quitará mérito a este Oakland que se convirtió en el primer club en tres décadas que llega a postemporada con la nómina más baja del día inaugural, pero la historia de la Cenicienta acabó.

Pero que estos mulos se pongan en remojo. Delante de ellos están unos Medias Rojas potentes y rotundos, profundos y hambrientos, como una jauría de lobos. Esta Serie Divisional entre los archirrivales la pedíamos a señas unos y a gritos otros. ¿Quién quería ver a los Atléticos en Boston? Esa es la belleza de este juego.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2018 a las 11:37 p. m..

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