Béisbol

El absurdo de dos equipos Monstruos. Houston y Boston reafirman nuevo paradigma en Grandes Ligas

Son dos absurdos. Pocas veces se habían enfrentado dos conjuntos tan profundos y versátiles como estos Astros y Medias Rojas del 2018. Con marcas de más de 100 victorias en temporada regular el elemento sorpresa no existe en los playoffs.

No se trata de Nathan Eovaldi contra Dallas Keuchel en el importante tercer encuentro de la Serie de Campeonato de la Liga Americana - empatada a un triunfo por bando- sino de algo mucho más complejo en un momento en que los lanzadores abridores parecen seguir el mismo camino de los dinosaurios.

Lo más probable es que Eovaldi y Keuchel comenzarán a tener problemas tan pronto empiecen a desfilar las alineaciones contrarias por segunda vez en la caja de bateo. Es el signo de los tiempos y, especialmente, de estos dos súper equipos.

Cada uno de estos dos conjuntos está tan atiborrado de talento que los primeros lanzadores son tan buenos como el próximo bateador en la alineación, y van creando un paradigma en el béisbol que aplica a todos en el futuro inmediato: si no construyes “monstruos de tres cabezas’’ como estos, no irás a ninguna parte.

Eovaldi y Keuchel no tendrán un momento de respiro. Del primero al noveno –atención designados- cualquiera les puede dar dolores de cabeza, desaparece el derecho al parpadeo, la potestad del descanso. Eso es lo que demuestra el intercambio de golpes en los dos desafíos en Boston. Dos pesos pesados. Alí vs. Foreman, Rumble in the Jungle.

¿Qué puede pasar ahora en Houston? Dentro de estas realidades fuera de lo común, la de los Astros parece mejor encaminada que la de los Medias Rojas, con reservas humanas mínimamente superiores. Se puede apreciar en la rotación, el bullpen que ahora es más importante que nunca.

Alex Cora, el timonel de los patirrojos, ha debido echar mano dos veces a Rick Porcello para asegurar juegos en lo que va de postemporada, porque no confía tanto en su cuerpo de relevo como quizá pueda hacerlo el manager de Houston AJ Hinch.

Esta serie de campeonato, tan igualada en lo colectivo, se definirá por las crepitaciones individuales. Tal vez JD Martínez se suelte a batear como lo hizo frente a los Yankees, quizá José Altuve salga de su letargo de apenas un imparable on ocho turnos para estallar delante de su público.

Pero quién sabe. De pronto aparece de nuevo un Jackie Bradley Jr., un hombre de esporádica ofensiva, y se encarga de propinar el golpe demoledor…A fin de cuentas, Boston y Houston son dos surrealismos dignos de admirar.



Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2018 a las 0:37 p. m..

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