Béisbol

Olviden la controversia, Boston está en la Serie Mundial por derecho propio

Los detractores le llamarán la serie que ganó Joe West, los justos habrán de reconocer que la ganó Jackie Bradley Jr. con sus nueve impulsadas o David Price con sus dos primeros juegos de postemporada que culminaron en victoria tras un período horrible de cohabitación con el fracaso.

Más allá de cualquier heroicidad aislada, nadie podrá negar que Boston quiso más, deseó más y luchó más por llegar a la Serie Mundial que los campeones hasta hace unas horas defensores. Celebró en casa del rival después de conquistar su quinto triunfo en el camino durante esta postemporada. Si ese no es el signo de un ganador, qué puede serlo.

Así como el cuadrangular de Rafael Devers con dos en bases para poner el juego del jueves 4-1 silenció las voces de más de 40,000 aficionados en el Minute Maid Park, millones de aficionados en el área de Nueva Inglaterra se preparan para vivir un inolvidable Clásico de Octubre.

Boston está en la Serie Mundial y –no me digas que miento- ahora todos aguardan la clasificación de Los Angeles para disfrutar de dos conjuntos históricos, emblemáticos. ¿Milwaukee? Bien, gracias por el esfuerzo y hasta la próxima.

Boston está en la Serie Mundial y no por la interferencia o no de los fanáticos de Houston sobre el largo batazo de José Altuve y la decisión del árbitro West y sus colegas en Nueva York, sino porque los Medias Rojas clavaron tres dagas en las gargantas de los reyes vigentes, con la mayoría de los imparables y de las carreras luego de dos outs, cuando parecía que nada ocurriría.

Bostón está en la Serie Mundial porque Bradley Jr., designado el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato, se volvió un lunático con el bate en la mano, porque JD Martínez se acordó del jonrón ante Justin Verlander, porque Devers lo secundó con otro palo de vuelta entera y Mookie Betts realizó una gran atrapada en la sexta entrada.

Pero sobre todo, está en la Serie Mundial porque finalmente Price lanzó como el pitcher de $217 millones, el ganador del Cy Young, el zurdo enigmático que los Medias Rojas creían tener.

El hombre que no podía ganar en postemporada ayudó a que su equipo ganara en sus dos aperturas contra un conjunto que colgaba en la puerta de su dugout la etiqueta de favorito. Ponchar a nueve de estos Astros no es cosa de todos los días.

Boston está en la Serie Mundial porque el gerente general Dave Dombroswki hizo las movidas correctas –ahora luce un genio con la firma de Martínez-, y Alex Cora le insufló energías y creencias a sus peloteros con esa humanidad tan boricua de buena persona que habla y actúa de la manera correcta, sin estridencias, con la verdad por delante.

Así que basta ya de buscar justificaciones. Ganar tres veces en Houston merece respetos y aplausos. Los Astros continuarán siendo potencia en Grandes Ligas por los próximos años. Los Altuves, los Correas y los Springers no se van a ir a ninguna parte.

Pero igualmente Boston será una realidad ahora y en el porvenir. El viaje al corazón de octubre lo confirma. Los Medias Rojas alcanzaron la mayoría de edad justo a tiempo. Veremos ahora si también alcanzan el premio mayor.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2018 a las 11:43 p. m..

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