Béisbol

Con un swing de historia, Muncy detiene en seco a los Medias Rojas y rescata a los Dodgers del abismo

MAX MUNCY celebra su cuadrangular que da el triunfo 3-2 a los Dodgers sobre los Medias Rojas.
MAX MUNCY celebra su cuadrangular que da el triunfo 3-2 a los Dodgers sobre los Medias Rojas. Getty Images

Con el swing más importante de su carrera, Max Muncy les regaló en la madrugada del sábado un inolvidable triunfo en el juego más extenso en horas e innings en la historia de las Series Mundiales de Grandes Ligas.

A las 7:20 horas y en la entrada número 18, Muncy encontró finalmente una pelota de Nathan Eovaldi para pegar un cuadrangular y dejar tendidos en el campo 3-2 a los Medias Rojas de Boston.

Unas entradas antes, Muncy estuvo a punto de terminar el encuentro con un batazo que cayó a pulgadas fuera de la zona buena por el jardín derecho. Esta vez no falló por la banda contraria.

Este fue un partido extraño, donde las jugadas convertían a los villanos en héroes con una rapidez pasmosa, donde los taponeros explotaban y se traían a abridores en función de relevistas.

Un mal tiro del lanzador Scott Alexander a primera base permitió que anotara desde segunda Brock Holt y acalló más de 55,000 gargantas en el palacio de Chavez Ravine y puso a los Medias Rojas a tres outs de la victoria.

Pero en la parte baja de la 13ra entrada, Ian Kinsler resbaló al intentar un disparo a primera en lo que pudo haber sido el último out con un batazo de Yasiel Puig y el encuentro se empató 2-2 con anotada de Max Muncy.

Boston tuvo la oportunidad de irse arriba en la décima cuando un tiro de Cody Bellinger puso out en la goma a Kinsler –tras atrapar un batazo de Núñez- para completar una doble matanza.

Cuando el manager de Boston Alex Cora eligió sentar a Andrew Benintendi para mantener a Jackie Bradle Jr. en la alineación no imaginó la importancia de su decisión, porque el favorecido empataría 1-1 un choque que parecía a buen resguardo por los Dodgers.

El cuadrangular de Bradley Jr. le robó una merecida victoria a Walker Buehler, porque el novato hizo todo lo humanamente posible por guiar a su equipo al triunfo con una labor inolvidable.

El manager Dave Roberts había traído en la octava al estelar taponero Kenley Jansen para que se apuntara su tercer rescate de postemporada, pero el gigante de Curazao se equivocó con un Bradley Jr. que sigue asombrando y pegando jonrones en momentos clave.

Y este era uno de esos, porque durante siete episodios los angelinos no pudieron descifrar los envíos de este lanzador de 24 años, que contuvo a los de Boston en apenas dos hits con siete ponches y sin regalar pasaportes.

El dominio de Buehler fue creciendo a medida que avanzaba su actuación de siete episodios, al punto de retirar de manera consecutiva a los 13 últimos bateadores que enfrentó.

Para que se tenga una idea de lo logrado por Buehler baste decir solo tres lanzadores en la historia de la Serie Mundial han logrado una línea de siete entradas con cero boletos y dos hits o menos: Don Larsen, Roger Clemens y este novato.

Igualmente, se convirtió en el cuarto lanzador en Clásicos Mundiales con 24 años o menos en lanzar siete entradas sin carrera y dos hits o menos para empatar con Bill James (1914), Waite Hoyt (1921) y Madison Bumgarner (2012).

Ciertamente, Buehler lanzó como Clemens, mezclando sus envíos de manera inteligente, especiamente sliders de 84, 85 millas por hora con rectas por encima de las 97 millas que desbalancearon a los bateadores de Boston.

Habría que destacar también la labor de Rick Porcello a lo largo de 4.2 entradas. El derecho de los Medias Rojas ponchó a cinco y permitió solo tres imparables, pero cometió un error fatal: una lanzamiento al medio del plato que Joc Pederson aprovechó para sacarlo del parque.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2018, 3:43 a. m..

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