Béisbol

Entre cafecitos y nuevos colores, los Marlins buscan reconquistar el corazón de Miami

JOSE Ureña y Sandy Alcántara aprenden a hacer cafecitos en el Versailles.
JOSE Ureña y Sandy Alcántara aprenden a hacer cafecitos en el Versailles.

El hombre mayor echó una ojeada profunda a José Ureña tras tomar un café en el Versailles y asintió con la cabeza: “chico, la verdad que no luce mal. Ojalá que los nuevos uniformes les traigan una temporada favorable a los Marlins, porque la pasada estuvo muy por lo bajo’’.

Ureña, Sandy Alcántara y varios jugadores de los peces salieron por todo Miami para a dar a conocer los colores que a partir de la contienda del 2019 animarán los jerseys de una franquicia que un baño de modernidad, una mirada potente al futuro.

Desde Fort Lauderdale a Coral Gables, del SW al NW, de Hialeah al Versailles, desde Brickell a Coconut Grove, del Museo Frost a la Torre de la Libertad, los Marlins dejaron en claro que la nueva fase promete romper con muchas cosas del pasado.

“Creo que esto es saludable, es una renovación que envía un buen mensaje a la afición, a la ciudad’’, explicó Ureña, quien estuvo sirviendo cafecitos junto a Alcantara. “A mí me encante el nuevo uniforme. Las cosas cambian, los uniformes también’’.

¿Cambiará la percepción de este equipo?

La “Toma’’ de Miami se produce un día después de que Christian Yelich conquistara el premio de Jugador Más Valioso, una suerte de recordatorio acerca de la clase de talento que se fue en el invierno pasado.

Derek Jeter, el director ejecutivo y dueño minoritario, siempre aclaró dos cosas: este equipo iba a pelear cada juego, pero se trataba de un año de transición, como dejando en claro que nada sería fácil. Una temporada de 98 derrotas nunca lo es.

“La temporada que finalizó fue de mucho aprendizaje, de ver cosas que funcionaban y otras que no’’, apuntó Alcántara, quien ser parte de la rotación futura y llegó en el canje que envió a Marcell Ozuna a los Cardenales. “Muchos llegábamos a Miami por primera vez. Ahora vamos más confiados a la primavera. Estamos en edad de crecer’’.

De acuerdo con Jeter, se espera que el crecimiento de los peces sea dentro y fuera del terreno, que la mejoría en el juego ayude a tender más puentes con la comunidad y con una afición que fue la peor de las Grandes Ligas.

Los Marlins comenzaron una serie de iniciativas para mejorar la experiencia de los fanáticos en el parque, pero todas empezaron a ponerse en práctica a mediados de contienda y al final no pudo mejorarse el promedio de 10,013 afcionados por juego –el único equipo por debajo del millón-, el mas bajo en las Mayores.

Pero no cabe duda de que los Marlins hacen sus esfuerzos. El viernes visitaron más de 25 lugares entre Miami y Fort Lauderdale, iluminaron edificios y colocaron murales con los nuevos colores y el nuevo logo de la organización.

La jornada terminaría con la tradicional entrega de pavos y alimentos para 1,000s familias del área de La Pequeña Habana, donde el mismo Jeter se dio a la tarea de ayudar antes de la llegada del Día de Acción de Gracias a los más necesitados.

Como nunca antes los Marlins quieren presentar una imagen positiva, pero al final lo que suceda en el terreno pesará mucho más que cualquier cambio de imagen.

“Ya sé que es una historia complicada’’, reconoció Jeter el jueves. “Entiendo que a veces debemos asumir la culpa por lo sucedido aquí en el pasado. Tenemos que acabar con eso. Queremos ganar. Eso es lo principal. Se trata de los 25 peloteros en el club, no de un jugador en particular. Tenemos que tener tiempo para construir esta organización’’.

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