Cubanos y las Mayores: la avalancha que no cesa
La noticia, de tanto repetirse, deja de ser noticia. Entre rumores y confirmaciones, entre firmas y contratos de todo tipo, desde millones a granel hasta unos cuantos miles de dólares, el hecho de que los peloteros cubanos abandonen la isla por cualquier vía posible ya es cosa de todos los días, parte de lo cotidiano.
Se fueron tres de Pinar del Río, no aparecen dos de Guantánamo, escapó el potencial ganador del Novato del Año de los Industriales, se encuentra en Haití el segundo mejor pitcher del país, se rumora por lo bajo que Yuliesky Gourriel puede ser el primero que firme con un equipo de las Mayores directamente desde Cuba y con la venia de su gobierno.
Las toneladas de información sobre los peloteros cubanos rebasan cualquier norma y principio, abrumando al reportero, sin saber a qué nombre, a qué hecho darle prioridad. Cálculos discretos indican que en los últimos tiempos la cifra de quienes le han dado la espalda a las Series Nacionales para intentar el sueño de las Mayores pudiera estar cerca o sobre 500.
Todos se van
Se va el pelotero estelar, ese que ha brillado en Clásicos Mundiales y es de sobra conocido por los evaluadores de talento y los agentes del patio; pero se va también ese de números discretos, del que no se sabe qué esperar y apenas pasa bajo el calificativo de promesa, como bien pueden ejemplificar los casos de José Abreu en una esquina de la ecuación y Roenis Elías en la otra.
Muchos escapan en lanchas, acogidos al dudoso refugio de bandas de traficantes que luego les cobran onerosos por cientos sobre sus futuros contratos; otros sencillamente piden la liberación -eso que en cubano llano llaman la baja- de cualquier vínculo con el deporte y se marchan a un tercer país como cualquier ciudadano del mundo: por el aeropuerto y con pasaporte en mano.
No llegan todos los firmados y reconocidos, tal es el caso momentáneo de Erisbel Arruebarrena y sus $25 millones, y muchos menos los jóvenes de nombre impronunciable que, como suele suceder en cualquier grupo humano, carecen del talento suficiente para impresionar y ganarse, al menos, una invitación a un entrenamiento de primavera.
Son decenas y decenas de peloteros cubanos los que se encuentran varados en República Dominicana y México, porque fueron mal aconsejados, robados de su esperanza por pícaros o no tuvieron la fuerza suficiente para convertirse en profesionales y entrenar como era debido. A esos se les acabó el tiempo de Grandes Ligas, aunque les queda el consuelo de las ligas invernales, Korea o Japón.
Sin alternativas
Y hablando de Japón, las autoridades cubanas estimaban que el puñado de contratos con el circuito profesional nipón serviría de paliativo a la estampida, pero los resultados han sido diversos, desde el fracaso -justificado o no- de Frederich Cepeda, pasando por los altibajos de Alfredo Despaigne hasta la increíble ruptura de contrato del segundo de los Gourriel.
No, Japón no ha sido la alternativa esperaba y el alud de salidas es tan brutal que ya no se trata únicamente de los peloteros de primera línea sino de los que supuestamente vienen a ser el relevo de los establecidos y hasta de aquellos que se encuentran en categorías inferiores como los de 14 y 15 años.
Los aficionados saben y los agentes saben y los equipos de las Mayores cada vez saben más, porque ahora pagando unos $450 se puede instalar un satélite por el cual se puede ver la pelota cubana y en Hialeah, para poner un ejemplo puntual, hay quienes siguen más las piruetas del Matanzas de Víctor Mesa que la comedia de errores de los Marlins.
Ese jugador que ayer estaba en la pantalla con Camaguey, hoy puede estar llegando a un puerto del Caribe y mañana vistiendo el uniforme de los Orioles en primera plana de El Nuevo Herald. Estos no son los tiempos desérticos de los 90, con un Duque en Nueva York, un Liván en Miami y quizá un Arocha en San Luis, aguantando como sea el hasta de la bandera.
En medio de todo esto, es imperceptible donde el componente político, si lo hay, deja de serlo y se convierte meramente en económico y últimamente en humano. Lo único cierto es que la estampida continúa, indetenible, desafiando los destellos de la potencial reconciliación entre poderes, entre la impotencia de Cuba y el sobrecogimiento de las Grandes Ligas.
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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de mayo de 2015, 10:39 a. m. with the headline "Cubanos y las Mayores: la avalancha que no cesa."