Béisbol

Las Tunas es un Carro de Leña que ahora debe afilar el hacha para tumbar otros palos del Caribe

Los Leñadores de Cuba a tumbar bosques del Caribe

No hay imposibles en este mundo. Las Tunas conquistó un título en Series Nacionales y se convirtió en el primer equipo clasificado a la Serie del Caribe que comenzará a principios de febrero en Venezuela.
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No hay imposibles en este mundo. Las Tunas conquistó un título en Series Nacionales y se convirtió en el primer equipo clasificado a la Serie del Caribe que comenzará a principios de febrero en Venezuela.

No hay imposibles en este mundo. Las Tunas conquistó un título en Series Nacionales y se convirtió en el primer equipo clasificado a la Serie del Caribe que comenzará a principios de febrero en Venezuela…si es que la sede aguanta esta vez.

Con una ofensiva temible, los Leñadores ganaron el jueves en la noche 8-4 al Villa Clara de Eduardo Paret, que hizo mucho en su debut como manager y deberá seguir creciendo en el arte de mover fichas y moldear personalidades en un clubhouse.

El equipo de Las Tunas tuvo muchos héroes desde los provincianos de verdad hasta los refuerzos acoplados por un Pablo Civil que parece tener novena para rato y ahora enfrentará el mayor reto de su carrera en el Clásico del Caribe.

Vendrá ahora el dilema de siempre. ¿Veremos en Barquisimeto a Las Tunas con el traje de Cuba o a Cuba enfundada en el uniforme de Las Tunas? El núcleo de los campeones es digno de ser reforzado, pero no rebasado. Hombres como Yosvani Alarcón, Jorge Johnson, Alexander Ayala, Jorge Enrique Alomá y Yasiel Santoya debieran ser suficientes para guerrear en tierras de Bolívar.

Claro está, aquí no debe faltar el súper designado –con permiso del veterano Danel Castro- Alfredo Despaigne, quien prefirió quedar fuera de la Final y debe estar preparándose para sumarse al conjunto que haga el viaje.

Las Tunas, como suele decirse en el béisbol invernal, es un verdadero Carro de Leña. La ofensiva no debiera ser problema en el Caribe, sino el pitcheo, eso que casi siempre queda a deber y es el aspecto del juego donde Cuba luce más rezagada.

Mientras el resto de las ligas se encuentra en la discusión de sus respectivos cetros, Cuba tendrá ahora varios días para reforzarse de la mejor manera posible dentro de lo poco que pueda ofrecer esta generación de peloteros para intentar repetir lo de aquel conjunto de Pinar del Río en San Juan, Puerto Rico.

Dos cosas a señalar en términos de afición: en Cuba parece que la recuperación de la asistencia es algo bien fundado. De alguna forma la gente va regresando a los estadios; mientras que en Miami son miles los que siguieron la Final, como munca antes.

Basta asomar la cabeza por Facebook para percibir los streamings –por racimos- que difundieron la final cubana, con permiso o no, incluso colocando comerciales entre innings, que un dinerillo nunca viene mal y al menos se tapa en parte la insistente y tediosa campaña de la TV controlada en pos de la nueva constitución. Hay cosas que nunca cambian.

Miami ha reconectado con la pelota cubana, más allá de sus horas bajas. En cada “directa’’ se podían apreciar entre 2,000 y 3,000 personas siguiendo los partidos. Suma y suma. Eso no es poca cosa. Y ahora viene la Serie del Caribe del 2 al 8 de febrero, pero ese análisis queda para más adelante. Veremos entonces si el hacha de los Leñadores podrá derribar el bosque de los otros equipos.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.


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